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19 de abril de 2015

Discurso del Primer Ministro Benjamín Netanyahu en el
Día de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto
en Yad Vashem





Hace setenta años, las campanas de la libertad sonaron en el mundo libre. La horrible pesadilla que había envuelto a toda la humanidad en las profundidades de la sangre había llegado a su fin en Europa. Pero el día en que los nazis fueron vencidos no fue solamente un día de alivio y júbilo. Fue un día de gran dolor para nuestra nación, pero también un día de reflexión para los líderes del mundo.

Los líderes de los países modernos entendieron que era un momento propicio para establecer un nuevo orden mundial basado en la defensa de la libertad, erradicando el mal y oponiéndose a la opresión. Ellos articularon la lección más importante de la Segunda Guerra Mundial: las democracias no deben ignorar las aspiraciones de expansión de los regímenes tiránicos. Una actitud conciliadora hacia dichos regímenes sólo aumenta su tendencia a la agresión. Y si ésta agresión no se detiene a tiempo, la humanidad podría encontrarse frente a una gran batalla, aún más sangrienta.

En los años previos a la Segunda Guerra Mundial, el mundo libre trató de apaciguar al régimen nazi, para ganarse su confianza. Hubo quien advirtió que ésta política conciliadora sólo abriría el apetito de Hitler, pero estas advertencias fueron ignoradas por el deseo natural del humano a conseguir la calma a toda costa. Y, en efecto, el precio fue exigido no mucho más tarde, y fue demasiado pesada de sobrellevar – seis millones de personas de nuestro pueblo fueron masacrados en el Holocausto, y docenas de millones de personas fueron asesinados en ese terrible infierno
.
Cuando la guerra terminó, la conclusión fue clara: no hay lugar para la debilidad cuando se debe de enfrentar a regímenes tiránicos que envían sus criminales tentáculos a todas direcciones. Sólo permaneciendo firme y adhiriéndose a los valores de libertad y tolerancia podemos asegurar el futuro de la humanidad.

Hay muchas personas en todo el mundo que afirman que las lecciones aprendidas en aquél momento, siguen siendo válidos hoy día. Afirman: “¡Nunca más!” Ellos declaran: “No vamos a ignorar las intenciones de expansión de una violenta tiranía”. Ellos prometen: “Nos opondremos a la maldad, antes de que comience”. Pero mientras, éstos dichos no están respaldados con acciones prácticas – estos no tienen sentido. ¿El mundo realmente aprendió la lección de la inconcebible tragedia universal y judía del siglo pasado? Me gustaría estar aquí y poder decirles que la respuesta es: sí.

Hoy en día, permanentes amenazas desafían la civilización humana. Fuerzas islámicas radicales están inundando al Medio Oriente, destruyendo los remanentes del pasado, torturando a los indefensos, asesinando inocentes. Tienen la esperanza de establecer califatos, más de uno, al igual que en la Edad Media. Al mismo tiempo, el régimen extremista en Irán está oprimiendo a su pueblo; que se apresura en sumergir al Medio Oriente en sangre y sufrimiento – en Yemen, en Siria, en Líbano, en Irak, en Gaza y en la frontera del Golán.

Al igual que los nazis aspiraban a aplastar a la civilización y establecer una “raza superior” para controlar al mundo, mientras que aniquilaba al pueblo judío, también lo hace Irán que se esfuerza por obtener el control de la región, de la que pueda extender todavía más allá, con la explícita intención de aniquilar al Estado judío. Irán está avanzando en dos direcciones: la primera en desarrollar la capacidad de armarse con armas nucleares y acumular un arsenal de misiles balísticos; y la segunda – exportar la revolución de Khomeini a muchos países por medio de la utilización del terrorismo y hacerse cargo de una gran parte del Medio Oriente. Todo está a la intemperie – todo tiene lugar a plena luz del día, frente a las cámaras. Y, no obstante ello, la ceguera es inmensa.

“Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y la oscuridad a los pueblos”, dijo el Profeta Isaías. La determinación y lecciones que fueron adquiridas con sangre hace setenta años se están disipando, y la oscuridad y la niebla por negar la realidad están tomando su lugar. El maltrato que está realizando Irán, demuestra que la lección histórica no se ha interiorizado. El occidente se está doblegando a las agresivas acciones de Irán. En lugar de exigir un desmantelamiento del programa nuclear de Irán – un país que declara abiertamente sus planes de exterminar a seis millones de judíos aquí y en otros lugares, para erradicar muchos países y muchos regímenes – las superpotencias retroceden. Están dejando a Irán con su capacidad nuclear, e incluso permitiendo que se expanda aún más, independientemente de las acciones de Irán en Medio Oriente y en todo el mundo.

A medida que el mundo civilizado se deje llevar por el sueño de ilusiones, los gobernantes de Irán continúan alentando la subversión y el terrorismo, y difundiendo la destrucción y la muerte. Las superpotencias hacen oídos sordos a las multitudes en Irán gritando: “Muerte a Estados Unidos; Muerte a Israel”. Ellos ignoran las escenas de la ejecución de los que se oponen al régimen y los miembros de las poblaciones minoritarias. Y ellos mantienen su paz en cara de la activación masiva de organizaciones terroristas. A lo sumo, hacen una declaración a medias como constancia.

Yo la leí y descubrí que en honor del Día de Conmemoración del Holocausto de nuestro pueblo, se abrió una competencia con premios que se llevará a cabo en Teherán con participantes de 56 países. Es un concurso de ilustraciones cuyo tema es la negación del Holocausto judío. ¿Vamos a oír las protestas? A lo sumo, una condena menor puede ser oída, para que mínimamente cumplan con su obligación.

Distinguidos invitados, los ciudadanos israelíes y representantes de otros países que están con nosotros, la burbuja de la ilusión va a estallar. Los gobiernos democráticos cometieron un error crítico antes de la Segunda Guerra Mundial, y estamos convencidos – y tengo que decir que muchos de nuestros vecinos también – están cometiendo un grave error también ahora. Es posible que esta coalición con muchos de nuestros vecinos, en la identificación de amenazas, sea la base de la coalición en la creación de un futuro mejor, más seguro y más pacífico, en nuestra región. Mientras tanto, no vamos a retroceder. Vamos a seguir insistiendo en la verdad, y haremos todo lo posible para abrir los ojos, a quienes los han cerrado.

No quiero engañar a nadie. Tenemos pruebas delante de nosotros. Estamos en medio de una gran batalla contra la languidez, la debilidad, la negación de la realidad – vamos a estar preparados con toda la fuerza.

Junto a los que se niegan a entender nuestra posición, hay muchos otros que se identifican con nosotros. Pero incluso si nos vemos obligados a estar solos, no tendremos miedo. En todo escenario, en toda situación, vamos a salvaguardar nuestro derecho, vamos a mantener nuestra capacidad, mantendremos nuestra decisión de defendernos.

Hace setenta años éramos un pueblo de refugiados de guerra, sin poder y sin voz. Hoy podemos expresar lo que tenemos que decir, y estamos decididos a garantizar nuestra existencia y nuestro futuro. Es nuestro deber de luchar contra aquellos que desean destruirnos, que nos postremos ante ellos ni menospreciar la realidad. No vamos a permitir que el Estado de Israel sea un episodio que pase en la historia de nuestra nación.

Distinguidos invitados, hoy he conocido en mi oficina una persona de 85 años de edad, sobreviviente del Holocausto, Abraham Niederhoffer. Abraham nació en Rumania. Cuando tenía 12 años fue testigo del brutal asesinato de sus familiares por un soldado rumano. Fue llevado en un tren de carga animal hacia Ucrania, donde sobrevivió el Holocausto. Debido a la persistente negativa de las autoridades comunistas en Rumania de permitir su emigración, llegó a Israel recién en 1969. Aquí trabajó como ingeniero y supervisor, contribuyendo a la construcción del país. Él me contó su historia con gran emoción, tanto es así que tuvo que hacer varias veces contener sus lágrimas. Al final de la reunión, me suplicó, “Primer Ministro”, dijo, “es su deber evitar otro Holocausto”. Y respondí: “Eso es exactamente cómo veo mi responsabilidad”.

Hace siete décadas, los sobrevivientes salieron de los campos, de los bosques, de la Marcha de la Muerte, todos maltratados y golpeados con nada más que el desgaste sobre sus espaldas. Tras su liberación, los soldados aliados les preguntaron a cada uno de los prisioneros de todas las naciones a donde deseaban ir. Los polacos regresaron a Polonia; los rusos volvieron a Rusia; los húngaros – a Hungría; los ucranianos – a Ucrania. Sin embargo, un gran número de ellos no tenía adónde regresar. Ellos quedaron sin esperanza, porque no tenían su propio país.

Hoy en día, tenemos nuestro propio país – un país próspero y moderno. Un país que se impregna de la herencia de nuestros padres y se sitúa a la vanguardia del conocimiento global. Un país que difunde una gran luz. Un país que se ha hecho cargo de su destino. Setenta años después de los valles de la muerte, nosotros veneramos a los vivos, a la vibrante vida, a la creatividad, al florecimiento.

Israel lidera todos los frentes de la modernización – en la ciencia, en la medicina, en la tecnología, en la agricultura, en la educación y en la cultura. Y lo hacemos no sólo para nuestro pueblo. Hacemos esto para el beneficio de toda la humanidad. Esta es la base de nuestra existencia – en nuestro compromiso con la seguridad y el futuro de Israel, en el respeto a nuestro legado, y en la unidad de una nación en la que late una gran fuerza de vida. La nación de Israel, que ha surgido desde el fuego del infierno, está lista para cualquier desafío.

“Sacúdete del polvo; ponte tu ropa de hermosura, mi pueblo”. La nación de la eternidad se ha sacudido del polvo, regresó a su casa, se mantuvo de pie, y estableció un país excepcional y un ejército excepcional, las Fuerzas de Defensa de Israel, en la que sirven nuestros hijos e hijas valientes y valerosos.

Vamos a recordar a aquellos que fueron asesinados, vamos a garantizar la vida.

Referencia:Por Israel
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David Ben Gurión



(David Gruen; Plonsk, Polonia, 1886 - Tel Aviv, 1973) Político sionista, creador del Estado de Israel. Imbuido del ideal de dotar a los judíos de un Estado propio, emigró muy joven a Palestina (1906). En 1908 comenzó a formar una organización armada de defensa de los colonos judíos frente a los ataques de la población árabe (Hashomer). En 1910 entró en política afiliándose al Partido de los Trabajadores de Sión; fue entonces cuando adoptó el nombre hebreo de Ben-Gurión. Al estallar la Primera Guerra Mundial fue expulsado por el Gobierno turco -que dominaba entonces Palestina- por las sospechas que despertaban las actividades del Hashomer (1915). Se alistó en la Legión Judía para luchar de parte de los Aliados, pero cuando llegó a Palestina los turcos ya habían sido derrotados (1918).

Desde que Palestina pasara a ser un mandato británico (1919), Ben-Gurión se centró en la reconstrucción del país y en el encuadramiento de los inmigrantes judíos que iban llegando. En 1920 participó en la fundación del Histadrut (Confederación del Trabajo), la primera gran organización política israelí, de tendencia socialista. Como secretario general de aquella confederación sindical consiguió agrupar a su alrededor a la mayor parte de las organizaciones judías de Palestina, formando en 1930 el Mapei (Partido Unido de los Trabajadores).

Su liderazgo indiscutible le llevó en 1933 a presidir la Agencia Judía, que actuaba como gobierno informal de los judíos de Palestina. Desde ese puesto se enfrentó a los sionistas moderados (encabezados por Weizmann), que estaban dispuestos a admitir las pretensiones árabes y británicas de que se detuviera la afluencia de inmigrantes judíos; y al mismo tiempo dirigió la resistencia contra los ataques de los árabes (1936-37). Igualmente tuvo que enfrentarse a la política del «Libro Blanco» británico sobre Palestina, que interrumpía la inmigración judía como paso previo para la independencia de un Estado árabe; en respuesta, la Agencia organizó la inmigración clandestina de judíos (1939-47).

Al acabar la Segunda Guerra Mundial en 1945, la Agencia se mostró abiertamente partidaria de dividir Palestina en un territorio árabe y otro judío sobre el que edificar un Estado propio, política admitida por las Naciones Unidas en 1947. El rechazo de los árabes al plan de partición hizo estallar la primera guerra árabe-israelí tan pronto como las autoridades coloniales británicas abandonaron Palestina (1948).

Ben-Gurión, convertido ya en primer ministro y ministro de Defensa del gobierno provisional, proclamó la creación del Estado de Israel y dirigió la llamada «Guerra de Independencia» (1948-49), en la que el nuevo Estado se impuso a los palestinos y a los cinco países árabes que los apoyaban, extendiendo incluso el territorio que le había concedido la ONU. Para ello hubo de unificar sobre la marcha a los grupos armados judíos formando un ejército regular, al tiempo que hacía frente a la disidencia armada del grupo derechista Irgun.

Vencedor en las elecciones de 1949, 1951, 1955, 1957 y 1961, Ben-Gurión fue primer ministro de 1948 a 1963, con una breve interrupción en 1953-55 para dar ejemplo a la juventud israelí trabajando como colono en un kibbutz del Negev. Volvió a dirigir una segunda guerra victoriosa contra los árabes a raíz de la nacionalización del canal de Suez por el Egipto de Nasser (1957). Su insistencia en esclarecer un caso de terrorismo de Estado ocurrido durante su ausencia del gobierno le enfrentó con la «vieja guardia» del Mapei, del que finalmente se escindió en 1965 formando el partido Rafi (con Moshé Dayán y Shimon Peres).

Referencia:Biografias y Vidas
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12 de abril de 2015

THEODOR HERZL



THEODOR HERZL
Los judíos son, indudablemente, el pueblo más antiguo con una fuerte conciencia nacional y, sin embargo, se necesitaban casi dos mil años para que en este pueblo, disperso y sin hogar propio, surgiese otra vez la idea de tener su Estado y vivir organizado en una nación. Mientras se hallaban en la diáspora, los judíos dieron grandes políticos y estadistas a las naciones en cuyo seno vivían asimilados, como por ejemplo a Disraeli en Inglaterra, a Lasalle y Rathenau en Alemania, a Gambetta y Crémieux en Francia, a V. Adler en Austria y a Luzzatti en Italia; pero ninguno de ellos, aunque de origen y confesión hebrea, se preocupaba por la suerte del pueblo de Israel ni pretendía interpretar o realizar su voluntad colectiva.

El Estado de Israel se hizo principalmente por obra del movimiento sionista político de Theodor Herzl, el primer estadista judío de la diáspora, a los cuarenta y cinco años de su muerte.

Theodor Herzl nació en Budapest el 2 de mayo de 1860, en una familia hispanojudía que desde España, pasando por el Imperio Otomano, llegó primero a los Balcanes y luego se estableció en Hungría, asimilándose a la cultura alemana como la mayoría de los judíos que vivían en las ciudades de la Europa Central. La lengua alemana fue el vehículo de su expansión por todos los países de la Europa Central y Oriental, siendo al mismo tiempo el medio de entendimiento entre ellos mismos.

El padre de Theodor, Jacob, gozaba de una acomodada posición en la burguesía de la capital húngara, pudiendo proporcionar a su hijo una buena educación. La madre, Jeanette Diamant, también de una conocida familiar sefardí, era una mujer hermosa y de finos sentimientos, cuya armoniosa prestancia física y cuyo don literario heredó Theodor. "Dori", como le llamaban sus íntimos, estudió en Budapest el Bachillerato, manifestando ya en aquellos años mozos sus inquietudes intelectuales y facultades organizadoras al fundar un círculo literario.

En 1878, murió su única hermana, Paulina. El doloroso hecho fue el motivo de que la familia Herzl se marchara de Budapest y se estableciese en Viena. Theodor se matriculó en la Facultad de Derecho, terminando la carrera, con el grado de doctor en leyes, en 1884. Algún tiempo ejerció la abogacía en Viena y una breve temporada estuvo en el Tribunal de Salzburgo, pero pronto se convenció de que su vocación era el periodismo y abandonó la jurisprudencia dedicándose exclusivamente a las letras.

En sus años de estudiante en Viena conoció a Julia Naschauer, descendiente de una familia húngaro-hebrea, con la que se casó en 1889. El matrimonio de Herzl, bendecido con tres hijos, fue feliz y Julia, su fiel esposa, con gran abnegación soportó el despilfarro de la fortuna familiar y las prolongadas ausencias de su marido en el último decenio de su vida.

Theodor Herzl escribió y publicó su primer artículo siendo aún alumno de Bachillerato, y durante sus estudios universitarios se interesó más por la literatura que por el Derecho. Para un joven judío de talento estaban a disposición las columnas de los grandes periódicos y revistas austriacos, puesto que una considerable parte de ellos estaba en manos del capital judío. Los artículos de Herzl fueron advertidos, y no le fue difícil entrar en la redacción de uno de los más grandes y más influyentes periódicos de Viena: Neue Freie Presse.

Alternando con el periodismo, Herzl escribió también para el teatro varias comedias, casi todas relacionadas de algún modo con la cuestión judía. Entre los más conocidos títulos figuran: Seine Hoheit (Su Alteza), Der Flüchtling (El fugitivo), Das neue Ghetto (El nuevo ghetto), Solon in Lydien (Solón en Lidia), Unser Kätchen (Nuestra Catalina), Grethel, Prinzen aus Genieland (Príncipes del país de los genios). Estas comedias, en su tiempo celebradas por un sector del público vienés y berlinés, obtuvieron un éxito discreto, demostrando, que el teatro no era el verdadero campo de trabajo para Herzl, como tampoco la poesía, que a ratos cultivaba. En la Viena de un Hofmannsthal y de un Rilke, la producción literaria de Herzl era más que modesta para poder asegurar fama a su nombre.

Su fuerza de escritor estaba en el artículo periodístico, en el feuilleton, que se cultivó mucho en la gran prensa vienesa. Viajando por varios países europeos, vino Herzl, en 1891, a España, desde donde enviaba a su periódico interesantes crónicas sobre la vida política y cultural española bajo la Regencia. En Madrid le sorprendió el nombramiento de corresponsal del Neue Freie Presse en París.

Cinco años, de 1891 a 1896, permaneció Herzl en la capital de Francia informando a sus lectores sobre la política francesa. Sus crónicas de corresponsal y otros artículos periodísticos, publicados después en libros, Gesammelte Feuilletons (3 vols, Berlín, 1911) y Das Palais Bourbon (Leipzig, 1895) dan testimonio del ojo penetrante y de la agilidad de Herzl como observador político. La estancia en París no sólo consagró a Herzl como periodista, pues en 1896 fue llamado a Viena para encargarse de la dirección de la sección literaria de Neue Freie Presse, que llevó hasta su muerte, sino que aquellos años fueron decisivos para su actividad política. él mismo anotó en su Diario que el problema judío le interesaba desde siempre, lo cual no le impidió ser miembro activo de la asociación de los estudiantes nacionalistas alemanes "Albia".

El quería pasar por totalmente asimilado al ambiente, pero siempre tuvo que sentir que pertenecía a un pueblo odiado y perseguido. Siendo alumno de Enseñanza Media, hubo de cambiar de Instituto a causa de las arrogancias de un profesor, y, más tarde, en la Universidad, se estremeció al enterarse de los sangrientos pogroms que se habían producido en Rusia contra los judíos, en los años 1881 y 1882.

Cuando Georg Schönerer acentuó el antisemitismo como parte integrante de su programa pangermano, Herzl salió de la asociación "Albia". Pero el famoso proceso Dreyfus, del que fue en París testigo ocular, presenciando todas las peripecias del affaire en la vida francesa, le hizo ver y comprender lo trágico del eterno problema judío. Este proceso fue para Herzl la revelación del judaísmo y del antisemitismo, constituyendo el punto de partida que había de emprender en defensa de los derechos de sus correligionarios. Le hirió más que nada el hecho de que tales explosiones de antisemitismo hubieran podido producirse precisamente en Francia, patria de los derechos del hombre. Antes creía que con la elevación espiritual podrían superarse todos los prejuicios antijudíos, considerando el antisemitismo posible sólo en los medios atrasados y pobres, pero después se convenció de que ni el progreso en las ciencias y en la técnica ni el elevado nivel de la civilización eran capaces de impedir tales retrocesos antidemocráticos.

Sabe que el antisemitismo no es un fenómeno pasajero, sino la consecuencia de la anormal situación de los judíos en el mundo. Por eso dice: "No nos dejemos abatir por el odio que nos rodea. Somos un pueblo y contamos millones. El mundo no puede desinteresarse de nosotros si tomamos nuestra suerte en las propias manos. Ya que somos perseguidos y se nos aparta de los demás, trabajemos para lograr una existencia nacional, libre y normal. Proclamemos en voz alta que queremos un Estado judío, y creemos el movimiento que lo realice". Con esto nació el sionismo como un movimiento político.

THEODOR HERZL
También antes existía una vaga idea sionista, llena de misticismo, pero lejos de un programa político y soluciones prácticas. Herzl, al concebir la idea de un Estado nacional para los judíos, todavía no conocía otros planes para la emancipación judía, como tampoco sabía algo de la organización "Joveve Zion" que, en consecuencia de los feroces pogroms de 1882, organizó el cirujano Jehudah Leib Pinsker, en Odesa en 1885.

Pinsker también propagaba una solución nacional del problema judío, sugiriendo igualmente la colonización del exceso de la población judía en los países de persecución en Palestina, pero por medio de infiltración, y sin pedir un territorio propio.

Como se puede deducir de su Diario, Herzl, aun antes, había buscado soluciones al problema judío.

Ya en 1878 pensó en el regreso de las masas judías a Palestina. Posteriormente se le ocurrió la idea de conversión de las masas hebreas al catolicismo con el fin de protegerlas de las persecuciones y asegurarles paz y una tranquila convivencia de las futuras generaciones. Herzl, por aquel entonces, no era hombre de acción, y en este sentido no se hizo nada. Sin embargo, los círculos liberales y judíos de Viena rogaron, por mediación del cardenal Schönborn, al Papa León XIII que amonestara al grupo de antisemitas austriacos. Pero a partir del proceso de Dreyfus, Herzl se consagra con todas sus energías a la acción y a la realización de su idea. Primero buscó colaboradores entre los rabinos e intelectuales y pidió la ayuda económica de los grandes capitalistas y filántropos judíos, pero tuvo poca suerte. De los intelectuales se adhirieron a su movimiento desde el primer momento dos grandes escritores judíos: Max Nordau de Alemania, y Zangwill (Israel) de Inglaterra.

El gran rabino de Viena, Güdeman, que en un principio siguió con simpatía su labor, se convirtió más tarde en su gran enemigo. Siguieron su ejemplo muchos rabinos de Alemania, llamados "Protestrabbiner".

Los barones judíos Hirsch y Edmond de Rothschild sostenían sus propias obras filantrópicas financiando la colonización judía en Palestina y Argentina, pero no querían ni hablar de un Estado judío, considerando esta idea sumamente peligrosa para las buenas relaciones con los gobiernos de Constantinopla y Londres.

Fracasados los intentos de ganar para sus planes a los judíos prominentes, Herzl decidió dirigirse a las masas, odiadas y perseguidas, esperando de ellas comprensión y apoyo. Con tal fin compuso el libro Der Judenstaat (El Estado judío, una solución moderna de la cuestión judía, Viena, 1896), El pequeño escrito, de algo más de cien páginas, fue traducido inmediatamente al inglés, francés y ruso, despertando un enorme interés de las masas judías por el sionismo político.

La idea fundamental de esta obra programática es la siguiente : "La cuestión judía es una cuestión nacional; para solucionarla tenemos que hacer de ella, ante todo, una cuestión mundial que ha de ser resuelta en un Consejo de naciones civilizadas. Nosotros somos un pueblo, un pueblo", Herzl pide para la nación judía la soberanía sobre un territorio que podría ser Palestina o la Argentina, puesto que en ambos países se han hecho tentativas de colonización por infiltración paulatina.

La Argentina dispone de mejores condiciones económicas, pero Palestina es la patria histórica del pueblo, y si el Sultán les diese este país, los judíos se comprometerían a sanear la economía de su Imperio. Para llevar a la práctica su plan, Herzl sugiere la creación de dos compañías, la "Jewish Company" y la "Society of Jews", La primera debería ser un órgano para el suministro de fondos y para la colonización, que, primero, liquidaría los intereses y los bienes de los inmigrantes en los países de la diáspora, y luego organizaría el orden económico en la nueva patria. La "Society of Jews" sería una especie de procurador o gestor de los judíos, cuya tarea consistía en explorar científicamente el país y conseguir concesión y reconocimiento internacionales, es decir, tendría la autoridad de constituir el nuevo Estado judío.

Ninguna de las dos compañías serían organizaciones democráticas, de masas, sino asociaciones de judíos destacados en hacienda, ciencia y política. La Constitución del futuro Estado se basaría en una democracia representativa, debiéndose hacer la política de arriba abajo, como en una república aristocrática.

Para Herzl, "el sionismo es una parte de la cuestión del Cercano Oriente y el problema judío entra en los intereses coloniales de Europa. Los gobiernos de los países afectados por el antisemitismo tienen sumo interés en ayudamos a obtener tal soberanía", Convencido de la exactitud de estas suposiciones suyas, Herzl empezó sus primeras gestiones diplomáticas.

El pastor protestante W, H. Hechler, entusiasmado por sus proyectos, le facilitó entrevistas con el Gran Duque de Baden, Federico I, que se le mostró muy propenso, pero no supo ni pudo ganar para su idea al Kaiser, como Herzl esperaba. Una carta dirigida al príncipe de Bismarck quedó sin contestación. La entrevista con el Nuncio apostólico en Viena, Mons. Agliardi, tampoco dejó ilusiones en el ánimo de Herzl, aunque él había ofrecido la neutralización de los Santos Lugares. El Nuncio no creía en la posibilidad de realizar estos planes, y la Santa Sede prefirió esperar prudentemente los acontecimientos, interesada vivamente en la justa solución del problema de Tierra Santa. Entonces, Herzl decidió negociar directamente con el Sultán.

Newlinski, un ex político polaco, a la sazón al servicio del gobierno otomano, le consiguió la audiencia. Abdul Hamid, a pesar de la desastrosa situación económica de su Imperio, declinó los millones judíos a cambio de soberanía sobre una parte del territorio nacional. Rechazado también por el barón de Rothschild y frustrado su intento de acercarse a la Corte rusa por mediación del Príncipe de Bulgaria, Fernando, Herzl no se desanimó, sino que continuó con más empeño trabajando con las masas judías. éstas necesitaban un órgano ideológico y propagandístico y una fuerte organización, cuyos representantes se reunirían en grandes congresos sionistas para discutir públicamente los problemas referentes a la realización del programa, Por su actividad, Herzl fue generalmente considerado como jefe del movimiento sionista político, y cuando una delegación de la asociación universitaria "Kadimah", de Viena le pidió que se encargara también formalmente de la jefatura del movimiento, él lo aceptó.

En junio de 1897 fundó el diario Die Welt (El Mundo), que ha sido el órgano central del movimiento. El periódico, que se publicaba en Viena bajo su dirección, era para él una fuente de disgustos. Los propietarios del Neue Freie Presse le reprocharon el trabajo en este periódico y en el movimiento sionista; Herzl estuvo a punto de dejar su puesto en el Neue Freie Presse, pero como no disponía de otros medios para vivir y, además, tenía que cubrir el déficit del Die Welt, permaneció hasta su muerte en la redacción del gran diario vienés.

Aún más dificultades encontró al convocar el primer Congreso sionista en 1897. Con sus más íntimos colaboradores pensó que el lugar ideal para tal congreso sería Muních; pero los rabinos alemanes (los "Protestrabbiner") pidieron al gobierno bávaro que no se autorizase la celebración del Congreso sionista.

La plutocracia judía de Alemania temía que un congreso sionista pudiera provocar una nueva ola de antisemitismo. Las poderosas organizaciones de "Joveve Zion" también se oponían, pero Herzl perseveró en su decisión y logró reunir el primer Congreso sionista en Basilea. A pesar de la oposición de los judíos "asimilados", el Congreso constituyó un éxito, siendo creada en él la Organización Mundial Sionista y proclamado el programa, llamado "de Basilea", que reza: "El objetivo del sionismo es crear un hogar en Palestina para el pueblo judío, asegurado por el Derecho Público".

Queriendo resumir los resultados de este Congreso, Herzl anotó en su Diario: "En Basilea fundé el Estado Judío; si yo dijera esto hoy, sería objeto de la risa universal; en cinco años, quizás en cincuenta, cualquiera lo verá". Designada Palestina por el Congreso como la tierra de colonización y del futuro Estado judío, Herzl continuó las negociaciones diplomáticas para obtener un "Charter" del Sultán. Otra vez se entrevistó con el Gran Duque de Baden, que informó al Kaiser sobre los proyectos de Herzl. Luego habló con el Conde de Eulenburg y con el Canciller Von Bülow. Por fin consiguió una audiencia de Guillermo II durante su visita a Constantinopla. El Kaiser pareció interesado en el asunto, Herzl le pidió únicamente que recomendara ese asunto a Abdul Hamid. Unos días más tarde hablaron el Kaiser y Herzl dos veces más en Tierra Santa, donde podían apreciar todas las posibilidades de los proyectos del sionismo y examinar los resultados obtenidos por los colonos judíos. A pesar de las buenas impresiones, Guillermo II no quiso apoyar a Herzl en la Sublime Puerta, a causa de la oposición del Canciller Von Bülow.

En este viaje vio Herzl por primera vez la Tierra de Promisión. La vio como era y la imaginó como sería en el futuro Estado nacional : cultivada y próspera por obra del pueblo judío. Esta visión suya situada en el año 1920, cuando ocurre la acción de su novela utópica Altneuland (Vieja-Nueva Patria), publicada en 1900, es hoy en gran parte realidad.

El segundo Congreso sionista, que se celebró en 1898, también en Basilea, estaba dedicado a cuestiones prácticas, en primer lugar a la fundación del Banco Colonial como instrumento financiero del sionismo. El Jewish Colonial Trust, con sede en Londres, tenía un capital nominal de dos millones de libras, pero hasta el año 1902 no se suscribieron más que 250.000 libras por 140,000 accionistas de todo el mundo. Otra vez se abstuvieron los judíos pudientes. En el tercer Congreso, en 1899, surgieron diferencias ideológicas. Los " prácticos recomendaban una inmigración inmediata, aunque de infiltración clandestina, mientras los " espiritualistas" de Achad Haam, que desde los mismos principios atacaba todos los proyectos de Herzl, se daban por satisfechos con la creación de un simple centro espiritual en Palestina.

Los rabinos de Alemania y Austria veían en el sionismo gran peligro para la estabilidad de las comunidades judías en Europa interpretándolo como enemigo de todas las tradiciones mesiánicas. Pero a pesar de estas diferencias y polémicas, el sionismo estaba en marcha, teniendo cada vez más adeptos, incluso procedentes del "Joveve Zion". Desde el principio de sus esfuerzos diplomáticos Herzl había pensado en Inglaterra como potencia interesada en el Cercano Oriente que podría prestarle ayuda para realizar el Estado judío, pero como el sionismo se originó como reacción del antisemitismo, y éste apenas si existía en Inglaterra, Herzl trató primero de consolidar su movimiento en los países de la Europa Central y Oriental, donde las masas judías vivían en constante peligro. Conseguido en parte este propósito y agotados todos los medios de interesar a los gobiernos afectados, Herzl decidió celebrar el cuarto Congreso en Londres en 1900. Al cabo de muy animadas discusiones fue votada una resolución en la que se trataba de conciliar varios puntos de vista que hicieron su aparición en el movimiento y que una vez ponían su mirada en los problemas culturales y religiosos y otra vez en la acción política y económica. Pero el resultado más importante de ese Congreso fue su repercusión en los círculos gubernamentales británicos, que empezaron a interesarse por la colonización judía.

En el mes de mayo de 1901 renovó Herzl sus contactos con el Sultán a través del orientalista profesor Vambery, de origen hebreo. El momento psicológico era bueno, porque la situación económica del Imperio Otomano no podía ser peor y el Sultán necesitaba urgentemente un préstamo que no le pusiera en manos de las grandes potencias europeas. La entrevista entre Abdul Hamid y Herzl se desarrolló en un tono cordial, y Herzl salió del palacio con buenas impresiones, pero tampoco esta vez con éxito, ya que el débil monarca estaba totalmente dominado por sus altos funcionarios, que ya estaban preparando otro préstamo y además temían el surgimiento de un Estado judío en Palestina.

En el quinto Congreso, reunido otra vez en Basilea, a finales del año 1901, aumentaron las disensiones a causa del fracaso de las negociaciones con el Sultán; en cambio, el Banco Colonial se consolidó y además se creó el "Fondo Nacional Judío ". Un mes después de este Congreso, en febrero de 1902, fue Herzl llamado por un alto personaje del gobierno otomano a Constantinopla. Abdul Hamid le propuso una dispersa colonización de judíos en varias regiones de Turquía, principalmente en Mesopotamia, pero con exclusión de Palestina, Herzl lo rechazó y volvió a Viena con las manos vacías. Una vez más intentó Herzl obtener el "Charter" del Sultán. En julio del mismo año, durante su última estancia en Constantinopla, le entregó un Memorándum ofreciendo al Imperio la unificación de la deuda del Estado a cambio de un "Charter" o una concesión con que se garantizase la colonización judía en Mesopotamia y en la región de Haifa en Palestina. Estaba seguro de que los capitalistas judíos acudirían con sus medios financieros en el caso de que el Sultán le concediese la ansiada Carta; pero el Sultán repitió la misma propuesta del mes de febrero, que Herzl no pudo aceptar. Al mismo tiempo surgieron posibilidades de encontrar una porción de tierra para la colonización y fundación del Estado judío en el Imperio Británico, Herzl fue llamado ante la comisión Real Británica para la Inmigración (Alien Commission) para exponer sus planes, y en octubre de 1902 empezaron serias negociaciones con el gobierno de Salisbury, con el fin de encontrar un territorio para la colonización judía. El ministro de Asuntos Exteriores, lord Landsdowne, apoyó el plan de Greenberg, según el cual se les daría a los judíos la región de EI-Arish, en Egipto. Fue nombrada una comisión de técnicos cuya misión era preparar las condiciones jurídicas y económicas para la realización de los planes de Herzl. El dictamen de la comisión fue favorable, suponiendo que el gobierno de Egipto permitiese la irrigación de esta región con las aguas del Nilo; pero era imposible conseguir precisamente esta concesión; además, el gobierno otomano y los círculos militares británicos hicieron todo lo posible para que fracasase ese plan de colonización de judíos en una región de gran valor estratégico. Herzl, que ya se había familiarizado con la idea de organizar un territorio judío en EI-Arish, cerca del Monte Sinaí, de tantas evocaciones históricas para el pueblo judío, volvió de Egipto agotado, pero no vencido.

THEODOR HERZL
En Londres le recibió el ministro de Colonias, Joe Chamberlain, ofreciéndole una región de Uganda, en el África Oriental Británica, con amplia autonomía. Herzl aceptó esta propuesta como una solución de urgencia para las víctimas de los nuevos pogroms verificados en Rusia y Rumania, sin renunciar a Palestina. Aun con esta distinción, el proyecto con Uganda sería motivo de grandes polémicas en el sexto Congreso sionista que se celebró en Basilea, en 1903, conocido por el nombre de "Congreso de Uganda". Una gran oposición se levantó en este Congreso contra Herzl. El no podía hacer otra cosa que informar sobre sus fracasos en las negociaciones con el Sultán y con el gobierno egipcio sobre EI-Arish. Ni su reciente viaje a Rusia aportó resultados. La población judía le recibió allí en triunfo, pero no consiguió una audiencia del Zar, teniendo que contentarse con redactar un memorando para Nicolás II. Sus entrevistas con los ministros Plehwe y Witte tampoco dieron resultados concretos. Lo único que le quedó era el proyecto con Uganda, que él consideraba sólo como "un asilo nocturno", hasta que no se consiguiera Palestina. La oposición le reprochó la traición de los ideales del judaísmo afirmando que Uganda no era Sión y que este territorio no tenía ninguna relación con la historia ni con la religión judía.

Al cabo de muchas discusiones y con escasa mayoría, el plan de Uganda fue aceptado con muchas reservas respecto a la utilización de los fondos. De todas maneras fue aprobada una moción para enviar a Uganda una comisión exploradora.

El Congreso de Uganda fue el último Congreso sionista que Herzl presidió. Volvió a Viena cansado y exhaustas sus fuerzas físicas. Su salud estaba ya seriamente quebrantada. En vez de descansar tuvo que continuar la lucha. Los sionistas rusos del "Joveve Zion" convocaron en Jarkov una conferencia en la que, instigados por M. M. Ussischkin, gran enemigo de Herzl, redactaron un verdadero ultimátum al presidente, en que le exigían que en lo sucesivo no propusiera al Congreso ningún plan territorial que no fuera única y exclusivamente en Eretz Israel, debiendo prometer que antes del séptimo Congreso la proyectada colonización en África Oriental sería liquidada y que debería iniciar inmediatamente una labor práctica en el Eretz Israel. Herzl, aunque gravemente enfermo, tiene energías aún para sostener negociaciones con el ministro ruso Plehwe y con el Gran Duque de Baden acerca de la ayuda rusa y alemana, respectivamente, en el asunto de Palestina. Al principio del ano 1904 fue recibido en audiencia por el rey de Italia, Víctor Manuel II, y por el Papa Pío X. Víctor Manuel le expresó sus simpatías, pero el Papa se opuso a que Palestina volviera a los judíos, reafirmando la conocida postura de la Santa Sede acerca de los Santos Lugares.

Todavía tuvo tiempo para hacer los últimos esfuerzos con el fin de conseguir una tregua en las filas del sionismo y redactar un memorando para el zar Nicolás II. Inútilmente buscó remedio a su salud en el balneario Franzensbad y en Edlach, donde murió el 4 de julio de 1904, a consecuencia de una anemia cerebral. Apenas había cumplido los cuarenta y cuatro años, y de éstos sólo los nueve últimos estaban enteramente dedicados al sionismo político, Herzl llamó a su sionismo "político" para distinguirlo del programa cultural y nacional del "Joveve Zion", él consideraba a los judíos como una unidad moral y política. Su problema jamás puede ser resuelto en la diáspora, donde los judíos siempre permanecerían en una minoría sin ninguna fuerza política. Por eso la cuestión judía debía ser resuelta en un plano de política internacional. Consecuentemente, creó Herzl una política nacional judía, con el fin de conseguir la erección de un Estado judío. Todas sus gestiones diplomáticas estaban encauzadas en ese sentido: asegurar a los judíos un territorio garantizado por el Derecho Público Internacional; sin esta postura fundamental, que era lo nuevo que Herzl introdujo en el sionismo, no se podría comprender la posterior "declaración de Balfour"; ni la fundación del Estado de Israel.

Herzl creó una poderosa organización sionista que se extendió por todo el mundo, Sus órganos, es decir, los Congresos, comités de acción y asambleas locales estaban constituidos sobre una base democrática ; pero él personalmente fue siempre muy autoritario. En todo fue una personalidad fuerte y atrayente que creía poseer una fe inquebrantable en sus ideales, estando siempre seguro de que un día se realizarían. En efecto, sólo cuarenta y cinco años después de su muerte, el Estado de Israel fue reconocido por la Organización de las Naciones Unidas. La moderna ciudad de Tel-Aviv es la realización de sus sueños utópicos en la novela Altneuland (Vieja-Nueva Patria, que en hebreo se expresa Tel Abid, y de aquí el nombre de la ciudad). Sin embargo, dos cosas no previó Herzl con suficiente claridad: la imposibilidad de Palestina de absorber toda la población judía amenazada y perseguida en la diáspora, durante la primera mitad de este siglo, y el nacionalismo árabe. Y estas dos cosas significan, a la larga, un grave peligro para su obra.

BIBLIOGRAFÍA
FRIEDMANN, A.: Das Leben Theodor Herzls. 1919.
KELLNEB, L,: Theodor Herzls Lehrjahre , 1920
HAAS, JACOB DE: The Life of Theodor Herzl . Nueva York, 1927
HAGANI, B,: Vita di Teodoro Herzl . Roma, 1919,
GOLDSTEIN, M.:El camino hacia Israel. Vida y obra del Dr. Theodor Herzl, el primer estadista judío de la diáspora . Buenos Aires, 1950,
Bö, A,: Herzl, Theodor, En la Encyclopaedia Judaica-Das Judentum in Geschichte und Gegenwart , tomo VII, Berlín, 1931

Declaración de Balfour

Para ganarse el apoyo de la comunidad judía europea, el Ministro de Asuntos Exteriores británico Arthur Balfour se comprometió en una carta dirigida al dirigente sionista británico Lord Rothschild el 2 de noviembre de 1917 a apoyar la constitución de un Estado judío en la entonces posesión turca de Palestina.
Aunque la declaración señalaba que el nuevo estado no debía causar perjuicio alguno a los derechos de la población árabe del territorio, este compromiso era claramente contradictorio con la promesa hecha en el mismo período a los dirigentes árabes que se habían rebelado contra los turcos de otorgarles el gobierno de Palestina.
Tras la guerra, Palestina fue asignada a Gran Bretaña como mandato de la Sociedad de Naciones. En adelante, los intentos británicos de reconciliar ambas promesas marcaron el inicio de los problemas posteriores en esa zona del mundo.

Texto en inglés de la declaración

Foreign Office, November 2nd, 1917.
Dear Lord Rothschild,
I have much pleasure in conveying to you, on
behalf of His Majesty's Government, the following
declaration of sympathy with Jewish Zionist aspirations
which has been submitted to, and approved by, the Cabinet.
"His Majesty's Government view with favour the
establishment in Palestine of a national home for the
Jewish people, and will use their best endeavours to
facilitate the achievement of this object, it being
clearly understood that nothing sh
all be done which
may prejudice the civil and religious rights of
existing non-Jewish communities in Palestine, or the
rights and political status enjoyed by Jews in any
other country".
I should be grateful if you would bring this
declaration to the knowledge of the Zionist Federation.

THEODOR HERZL






Texto en español de la declaración ▼▲

Ministerio de Relaciones Exteriores, 02 de noviembre 1917.
Estimado Lord Rothschild,
Tengo mucho placer en transmitir a usted, en
nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente
declaración de simpatía con las aspiraciones judías sionistas
que ha sido presentada y aprobada por el Consejo de Ministros.
"El Gobierno de Su Majestad ve favorablemente el
establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el
Pueblo judío, y harán todo lo posible por
facilitar el logro de este objetivo, que sea
bien entendido que no se hará nada que
pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de
las comunidades no judías existentes en Palestina, o la
los derechos y la condición política que gozan los Judios en cualquier
otro país ".
Le agradecería que señalara esta
declaración al conocimiento de la Federación Sionista.


Referencia:Avizora
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La experiencia alemana que cambió la vida de Putin



Lo vivido durantes sus años como espía en Dresde
parece haber moldeado el pensamiento de Vladimir Putin.


Para comprender a Vladimir Putin hay que conocer una historia acaecida en Alemania Oriental en una dramática noche de hace ya un cuarto de siglo.

Corría el 5 de diciembre de 1989 y a pocos días de la caída del muro de Berlín el comunismo alemán agonizaba y la población enardecida parecía estar dotada de una fuerza irresistible

En la ciudad de Dresde una muchedumbre asaltó el cuartel de la Stasi, la temida policía secreta y luego un pequeño grupo de manifestantes se dirigió a los cuarteles del servicio secreto soviético: la KGB.

"El guardia que estaba en la puerta inmediatamente se retiró hasta la casa", recuerda uno de los miembros del grupo, Siegfried Dannath.

Vladimir Putin de joven.

Vladimir Putin de joven.
Pero, poco después, "apareció un oficial, bastante pequeño, agitado", cuenta.

"Nos dijo: 'No intenten entrar a la fuerza. Mis camaradas están armados y tienen autorización para usar sus armas en caso de emergencia'", recuerda Dannath.

Y eso bastó para que el grupo se retirara.

El oficial de la KGB, sin embargo, sabía que el peligro no había pasado.

Y más tarde contaría que llamó al cuartel general de una unidad de tanques del Ejército Rojo destacada en la zona para pedir protección.

"Moscú está callado"

La respuesta que recibió le produjo un choque devastador que le cambió la vida.

"No podemos hacer nada sin órdenes de Moscú", dijo una voz al otro lado de la línea.

"Y Moscú está callado".

Desde entonces la frase "Moscú está callado" ha perseguido a ese hombre, desafiante pero impotente en 1989 y ahora convertido en "Moscú": el presidente de Rusia, Vladimir Putin.


Putin de regreso en Dresde, visitando uno de los lugares
que acostumbraba frecuentar en su juventud.


"Creo que se trata de un hecho clave para entender a Putin", dice su biógrafo alemán, Boris Reitschuster.

"Sin el tiempo que pasó en Alemania del Este tendríamos otro Putin y otra Rusia", afirma.

Lecciones importantes


Efectivamente, la experiencia le enseñó a Putin lecciones que no ha olvidado, le dio ideas para su modelo de sociedad y fortaleció sus ambiciones de riqueza personal y una poderosa red de contactos.

Y, sobre todo, le generó una gran ansiedad por la fragilidad de las élites políticas y la facilidad con las que el pueblo puede derrocarlas.

Un documento censurado de la Stasi que menciona a Putin


Putin había llegado a Dresde a mediados de la década de 1980 para su primer puesto en el extranjero como agente de la KGB.

La República Democrática Alemana (RDA), un estado comunista ubicado en la zona de influencia soviética luego de la derrota de la Alemania nazi, era muy importante para Moscú y estaba llena de espías y militares.

Y desde su juventud Putin siempre había querido ser parte de la KGB, inspirado por historias heroicas en las que, como recordaría luego, "el esfuerzo de un hombre podía conseguir lo que no lograban ejércitos, y un espía podía decidir el destino de miles de personas".

Mucho del trabajo de espionaje que tenía que hacer en Dresde no era particularmente excitante, pero al menos él y su joven familia podían disfrutar de la buena vida de Alemania Oriental, muy diferente a la de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

"Las calles estaban limpias. Las ventanas se lavaban una vez a la semana", recuerda su esposa de entonces, Ludmila, en una entrevista publicada en el año 2000 como parte del libro "Primera Persona", una compilación de entrevistas con el entonces poco conocido mandatario ruso.

El cuartel de la KGB en Dresde que Putin ayudó a proteger.
El edificio de apartamentos donde vivía la familia Putin.


El edificio de apartamentos donde vivía la familia Putin.


Los Putin vivían en un edificio de apartamentos especial, en el que tenían por vecinos a otros agentes de la KGB o de la Stasi.

"Pero a juzgar por cómo vivían, los agentes de la RDA tenían salarios más altos que nuestros muchachos. Nosotros tratábamos de ahorrar, para poder comprar un auto", recuerda Ludmila.

Y no sólo los estándares más altos de vida diferenciaban a Alemania del Este de la URSS: la RDA también permitía la existencia de varios partidos políticos, a pesar de que funcionaba como un régimen comunista.

"Para Putin era como un pequeño paraíso y lo disfrutaba mucho", dice Boris Reitschuster. "Reconstruyó una especie de RDA en la Rusia de hoy".

Momento de cambio

En el otoño de 1989, sin embargo, el paraíso empezó a convertirse en una especie de infierno para la KGB.

Y en las calles de Dresden Putin empezó a ver a la gente comportarse de formas incomprensibles e inaceptables para él.



El contacto de la Stasi al que Putin le dirigió
esta carta se suicidó a inicios de 1990.


A inicios de Octubre, por ejemplo, a cientos de ciudadanos alemanes orientales que habían solicitado asilo político en la embajada de la República Federal de Alemania en Praga se les permitió viajar a la RFA por tren.

Los trenes estaban sellados, pero al pasar por Dresde una muchedumbre trató de romper los cordones de seguridad para abordarlos y poder escapar.

Según el alcalde comunista de la época, Wolfgang Berghofer, en la ciudad reinaba el caos y muchos asumieron que la violencia era inevitable.

"Había un batallón de tanques soviéticos estacionado en la ciudad", recuerda. "Y sus generales me habían dicho claramente: 'Si Moscú da la orden, los tanques saldrán'".

Y Vladimir Putin seguramente estaba convencido de que los oficiales soviéticos –a los que conocía y había tratado– no iban a dudar en entrar en acción.

Pero no: Moscú, bajo Mijaíl Gorbachov, "estaba callado". Los tanques del Ejército Rojo nunca salieron a la calle. Nadie protegió a los agentes de la KGB.

Putin y sus colegas trabajaron frenéticamente para quemar cualquier evidencia de su trabajo de inteligencia.

"Yo personalmente quemé muchísimo material", recordaría luego Putin en "Primera Persona". "Quemamos tantas cosas que el horno explotó", cuenta.

Una nueva vida

La implosión de Alemania Oriental en los siguientes meses tuvo un enorme impacto sobre él y sobre su familia.

"Teníamos la horrible sensación de que el país que casi se había vuelto nuestra casa estaba dejando de existir", recuerda su esposa, Ludmila.


De 1990 a 1996 Putin trabajó para el alcalde de San Petersburgo.
Luego se mudó a Moscú y empezó su meteórica ascención.


"Mi vecino, que era también mi amigo, lloró por una semana. Estaba colapsando todo lo que tenían: sus carreras, sus vidas", cuenta.

Y uno de los contactos claves de Putin en la Stasi, el Mayor General Horst Boehm, fue humillado por los manifestantes y terminó suicidándose poco después.

Putin pudo reflexionar sobre lo que puede ocurrir cuando el poder popular se vuelve dominante durante su largo regreso a casa.

"Sus amigos alemanes le regalaron una lavadora vieja y con ella condujeron de regreso a Leningrado", cuenta la biógrafa y crítica de Putin Masha Gessen.

"Se fue sintiendo que había estado sirviendo a su país y no tenía nada para mostrar", agrega.

Y también regresó a un país que también estaba al borde del colapso y había cambiado radicalmente bajo Mijaíl Gorbachov.

En palabras de Gessen: "Se encontró con un país que había cambiado en formas que no comprendía y que no quería aceptar".

Contactos y miedos

¿Qué podía hacer Putin en su vieja ciudad, ahora rebautizada como San Petersburgo?

Manejar un taxi fue una posibilidad que se consideró fugazmente. Pero pronto Putin se dio cuenta que de Alemania se había traído algo más que una lavadora vieja.



Putin es el segundo de izquierda a derecha en la cuarta fila.


En Dresde había sido parte de una red de individuos que ahora estaban muy bien ubicados para prosperar política y económicamente en la nueva Rusia.

Y según la profesora de la Universidad de Miami, Karen Dawisha, autora del libro "La cleptocracia de Putin: ¿Quiénes son los dueños de Rusia?", mucha de la gente que conoció en Dresde ahora son parte de su círculo íntimo.

La lista incluye a Sergei Chemezov, quien por años manejó la agencia de exportación de armas de Rusia, y Nikolai Tokarev, quien encabeza la compañía estatal Transneft.

Y la lista no solo incluye rusos: Matthias Warnig – un antiguo oficial de la Stasi, que se cree estuvo en Dresde en la misma época que Putin – es actualmente el gerente general de Nordstream, el gasoducto que lleva gas ruso a Alemania a través del mar Báltico.

Por lo demás, muchos analistas creen que eventos como el levantamiento popular de la plaza Maidan en Ucrania han revivido los malos recuerdos de Putin y especialmente los de aquella noche de diciembre de 1989 en Dresde.

"Yo creo que cuando ve a las muchedumbres en Kiev en 2014, en Moscú en 2011 o en Kiev en 2013, se acuerda de su tiempo en Dresde. Y todos sus viejos miedos resucitan", dice Reitschuster.

Y dentro suyo tal vez también está el recuerdo de como el cambio puede ser moldeado no solo por la fuerza o la debilidad, sino también por la emoción.

En 1989 Vladimir Putin fue testigo de cómo el sentimiento patriótico, combinado con los anhelos de democracia, resultaron mucho más poderosos que la ideología comunista.

Y por eso al preguntarse qué es lo que Putin podría hacer después bien vale la pena recordar lo que ya ha vivido.

Y una cosa es segura: mientras Vladimir Putin tenga las llaves del Kremlin, es poco probable que Moscú vuelva a quedarse callado

Referencia:BBC
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29 de marzo de 2015

El resurgimiento del neotradicionalismo



Por Asher Susser

Uno de los principales fracasos en los análisis occidentales sobre la Primavera Árabe ha sido la subestimación de la religión como factor en la política de Oriente Medio. Cuando empezó, todo el mundo comenzó a hablar de los


liberales seculares. El problema es que los liberales seculares son prácticamente inexistentes en la sociedad árabe -la gente que realmente importa son los Hermanos Musulmanes.

Si usted quiere hablar de organización política real; esta es invariablemente de carácter islamista, en estos días. Escribí una monografía sobre esto hace cinco años. Examiné el ascenso de Hamás al poder en Palestina, con el argumento de que no era un acontecimiento excepcional; sino la regla.

Cuando hay elecciones libres, a los islamistas les va extremadamente bien o triunfan. Cuando Jordania tuvo elecciones relativamente libres en 1989, los islamistas de varias designaciones obtuvieron alrededor del 40 por ciento de los escaños en el Parlamento. Desde entonces, los jordanos han hecho trampa de forma sistemática en las elecciones, para mantener a los islamistas afuera. Cambiaron la ley electoral, perpetraron fraude, violencia - lo que quiera - cualquier cosa menos permitir que los islamistas que saquen provecho de una elección libre.

¿Por qué la tradición es tan resistente? Me gustaría citar cuatro factores.

Secularización de arriba hacia abajo

En primer lugar, hay un carácter de arriba hacia abajo en las reformas de secularización introducidas en el Oriente Medio durante los últimos 200 años, más o menos. El punto de partida de lo que llamamos la era "moderna" en el Oriente Medio comienza con la invasión napoleónica de Egipto en 1798 -la arrolladora introducción del poder europeo y las ideas europeas que indujeron un período de reformas en el Medio Oriente-.

Sin embargo, estas reformas de secularización y occidentalización fueron "de arriba hacia abajo". Ellas no venían de abajo hacia arriba. Como resultado, muy a menudo, la gente no las quería. Y siempre hubo un retroceso tradicionalista en contra de estas reformas de secularización.

Tomemos un país como Turquía, donde se introdujeron las reformas más impresionantes durante el “Tanzimat” (Regulación y organización). Estas reformas otomanas, a partir de 1839, terminaron en 1876 con la introducción de la Constitución otomana. Por lo que se podría decir que Turquía había llegado más lejos en este proceso de secularización y occidentalización. Pero luego mire hoy a Erdogan. Él es capaz de sacar provecho del sentimiento islamista de la mayor parte del pueblo turco.

Usted ve, las reformas de muy amplio alcance que se implantaron bajo Kemal Ataturk se introdujeron por la fuerza. Ataturk fue un dictador -la latinización del alfabeto, por ejemplo, se impuso a la población-. Por eso, con la democratización de Turquía después de la Segunda Guerra Mundial, usted tiene el resurgimiento gradual de la tendencia islámica.

En todo el Oriente Medio, puede haber habido reformas seculares, pero ellas no produjeron sociedades seculares. Las sociedades permanecen básicamente vinculadas a la religión en lo más profundo de sus corazones.

Sociedades de grupos, no de individuos

Hay un gran libro escrito por un historiador británico del Medio Oriente, Malcolm Yapp. Dice que las sociedades de Oriente Medio no son sociedades de individuos sino sociedades de grupos. Y este es el segundo factor que explica la resistencia de la tradición.

Las sociedades occidentales se ven a sí mismas como sociedades de individuos. Los derechos de los individuos están, en el centro del debate político, garantizados por el Estado. La gente se organiza políticamente como individuos; se unen al Partido Republicano o al Partido Laborista, o lo que sea; pero como individuos.

El Oriente Medio, dice Yapp, no es una sociedad de individuos -y nunca lo fue- sino una sociedad de grupos.

Usted pertenece a un grupo - es decir, a su familia, a su familia extendida, a su tribu, y quizás por encima de todo, a su denominación religiosa. Por lo tanto, usted es, ante todo, un musulmán, un judío o un cristiano -y cierto tipo de cristiano, ya sea maronita, o griego ortodoxo o griego católico-, y estas diferencias importan. Si eres musulmán es una gran diferencia si usted es sunita o chií o miembro de los heterodoxos no musulmanes como los alauitas o los drusos, que no son realmente musulmanes en absoluto.

Los estadounidenses invadieron Irak con la creencia de que se trataba de una sociedad de individuos y que por lo tanto se unirían en partidos políticos democráticos que luchan por el poder. Pero, ¿qué pasó? ¡Los grupos fueron a la guerra unos en contra de otros! La guerra civil, suníes contra chiíes, era lo único que se podía esperar - no podría haber sido de otra manera-. Y no estoy diciendo que las sociedades de grupos son mejores que las sociedades de grupos de individuos; sino simplemente diferentes.

¿Por qué seguimos entendiendo mal? Bueno, en Occidente, un desdichado subproducto de la influencia de Edward Said es la falta de voluntad para reconocer la Alteridad del Otro. En las sociedades multiculturales en Occidente -y no tengo nada contra el multiculturalismo-, -estoy totalmente a favor del mismo-, usted tiene sociedades que ven a sí mismas como multiculturales. Pero mire, si usted se define a sí mismo como multicultural, usted está obviamente reconociendo que las otras culturas son el 'Otro', ¡por lo tanto, multi! Pero cuando el multiculturalista de EE.UU. y otros países occidentales mira a Oriente Medio, él o ella explica a los habitantes del Oriente Medio no como al Otro, ¡sino como... nosotros! Es por eso lo que entendimos sobre toda esa historia sobre Facebook y Twitter durante la Primavera Árabe. Era una forma de decir,

"¡Son como nosotros!".

Los occidentales vieron Facebook y Twitter; pero no vieron a los Hermanos Musulmanes. La narrativa en Occidente era "Esto es Facebook y Twitter; este es el siglo XXI; esta es la intelectualidad liberal secular apoderándose de Egipto". Y luego los comentaristas se sorprendieron cuando la Hermandad Musulmana pasó por encima de todo el mundo. ¡Pero ellos iban evidentemente a pasar por encima de todo el mundo! Las únicas personas que van a impedir que los Hermanos Musulmanes pasen por encima de todo el mundo eran el ejército -no los liberales seculares-. Los liberales seculares, para echar a la Hermandad Musulmana del poder en Egipto, tenían que utilizar a los militares –ningún otro podría hacerlo-.

Religión y Estado

Tercer punto: nunca realmente ha habido una separación entre la religión y el estado en el Oriente Medio. No importa cuán lejos las reformas llegaron en el Imperio Otomano o en Egipto, siempre hubo lugar para la religión y el derecho islámico en el estado. En los últimos 20 o 30 años, este espacio se ha incrementado. Incluso bajo Mubarak, los abogados islamistas presentaban sus demandas en contra de los intelectuales por blasfemia en el sistema judicial secular ordinario -y ganaban-. La reintroducción de la Sharía en el sistema de los tribunales seculares fue permitida por Mubarak. ¿Por qué? Bueno, hubo una especie de acuerdo. A los islamistas se les permitió tomar el control de un determinado segmento del espacio público, siempre y cuando no se metieran con el gobierno. (Con el tiempo, se liaron con el gobierno, pero esa no era la idea original).

Territorialización de la identidad

El cuarto punto es el impacto en el Oriente Medio de una influencia genuina de occidentalización, que yo llamo la territorialización de la identidad. El Imperio Otomano no puede haber sido un país liberal; pero era un país muy tolerante. Las minorías y las mayorías vivían una al lado de la otra en paz en todo el imperio. Pero el advenimiento de la idea occidental del nacionalismo trajo la idea relacionada de vincular la sociedad, la comunidad y el territorio, y esto llevó a un derramamiento de sangre horrible en toda la región.

Una vez que se hizo importante territorializar su identidad religiosa; vemos enfrentamientos militares entre las comunidades. Esto es lo que sucedió en Yugoslavia. Esto es lo que sucedió en Chipre. Esto es lo que está sucediendo ahora en Irak. Esto es lo que fragmentó al Líbano hacia arriba. Esto es lo que ahora está desmantelando a Siria.

Neotradicionalismo

El caos en el Medio Oriente contemporáneo es la expresión cataclísmica del fracaso de la modernización al estilo occidental. Estos son estados fracasados que no pueden mantener económicamente a su pueblo, y el pueblo se rebela contra la desesperanza. Egipto es el ejemplo perfecto de ello.

La incapacidad de estas sociedades para proporcionar una vida digna a su población, y la desilusión generalizada con las reformas y la modernidad al estilo occidental, han producido el resurgimiento de lo que yo llamo neotradicionalismo: el Islam político, la política sectaria, la política tribal. En Egipto y Túnez vemos a los islamistas contra los laicos, en Irak y Siria vemos una guerra civil sectaria. En Yemen y Libia hay desintegración tribal. Toda la región está siendo desestabilizada a raíz de este resurgimiento del neotradicionalismo.

¿Cómo afecta esto a la cuestión árabe-israelí? Mientras los residuos del nacionalismo secular se retiran hacia el trasfondo; las fuerzas religiosas se vuelven cada vez más prominentes en el conflicto. Hamás y Hezbollah están definitivamente mucho más motivadas y son más centrales, en el conflicto armado con Israel que Fatah y los restos de la OLP.

Israel también está cambiando. Israel post-1967 no es Israel pre-1967. Israel post-1967 es una clase mucho más religiosa de sionismo, como resultado de la Guerra de los Seis Días y la ocupación. El componente mesiánico del esfuerzo sionista está creciendo. El sionismo clásico fue en realidad una manera de empujar a la religión afuera de la judeidad. Fue un esfuerzo para crear un judaísmo secular alternativo, de allí, la oposición de los ultra ortodoxos al sionismo. Siempre hubo un sionismo religioso más bien marginal; pero después de 1967 se convirtió en mucho menos marginal y es un segmento cada vez mayor de la política israelí.

Para los sionistas religiosos, el Estado de Israel no es la expresión territorial secular de la autodeterminación judía; se ha convertido en el vehículo para la redención religiosa. “Atjalta de'Geulah”, como ellos dirían – “el comienzo de la redención". Esto es lo contrario de lo que los sionistas seculares de la fase anterior planeaban.

En el lado judío y en el lado musulmán, el conflicto se está volviendo cada vez más por motivos religiosos. Israel exige la unificación de Jerusalén "por las buenas o por las malas” bajo la soberanía israelí. Existe, yo diría, una minoría árabe que no es muy bien tratada dentro de la ciudad. Vemos judíos fanáticos que se establecen en zonas residenciales musulmanes como parte del apoderamiento de inclusive las áreas residenciales musulmanes. Y vemos a Jerusalén convirtiéndose en el detonante de lo que se está convirtiendo en una confrontación crecientemente religiosa.

Abu Mazen trasladó la confrontación a la ONU y a la Corte Penal Internacional; mientras que Hamás la ha llevado al campo de batalla. El elemento armado del conflicto está siendo impulsado por motivaciones religiosas mientras que los laicos están llevando el enfrentamiento a otra parte.

La naturaleza cada vez más religiosa del conflicto palestino-israelí, y el creciente interés en Jerusalén, están ambos profundamente arraigados en lo que yo llamo el resurgimiento del neotradicionalismo.

Referencia:Aurora-Israel
Colaboración J.Braverman
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¿Quién fue la primera mujer en correr una maratón?



La Historia, a menudo, suele ser injusta con algunos personajes que acaban pasando desapercibidos cuando en realidad han protagonizado alguna importante gesta. Numerosas son las personas que quedan en el olvido sin haber destacado por lo que lograron. Uno de esos casos es el que se refiere a Roberta Gibb, la primera mujer que corrió en una maratón en 1966, un año en el que a las mujeres no se les permitía inscribirse en ese tipo de eventos deportivos. Durante tres años consecutivos Roberta participó en el maratón de Boston, pero su nombre no ha quedado enmarcado en ninguna vitrina debido a un hecho que ocurrió en 1967 con Kathrine Virginia Switzer, otra mujer que también participó y quien se llevó todos los méritos y honores debido a un incidente ocurrido durante la carrera.

Roberta se escondía bajo una capucha de su sudadera entre unos arbustos junto a la línea salida y una vez que se daba el pistoletazo se unía al grupo de corredores ante el follón que había en el momento, algo que hacía que pasase totalmente desapercibida. Así lo hizo los tres años y pudo completar la carrera sin problema alguno. Lo único que la diferenciaba de los demás corredores era que no portaba dorsal alguno, algo que era frecuente en algunos espontáneos que se unían a la carrera sin haberse inscrito previamente. Los comisarios de la carrera hacían la vista gorda y no daban importancia al hecho de que participasen extraoficialmente corredores no inscritos e incluso sabían (o al menos imaginaban) que alguna mujer podría haber entre tantísima gente. Lo que no permitirían es que fuese oficialmente.

Roberta Gibb


A pesar de la prohibición de inscribirse a las mujeres, en la maratón de 1967, Kathrine V. Switzer, una joven estudiante de 20 años de edad, participó y además llevando colocado sobre su sudadera un dorsal con el número 261. ¿El motivo? A la hora de inscribirse lo hizo con el siguiente nombre “KV Switzer” (las iniciales de sus nombres y su apellido) por lo que la persona que tomó los datos se dejó llevar por la confusión, creyendo que era el nombre de un hombre, y permitió tal inscripción. Cabe destacar que las inscripciones no se hacían de forma presencial, sino que se enviaban desde los diferentes clubes de atletismo un listado con los nombres de los participantes de cada asociación deportiva. Kathrine iba incluida en el del club Syracuse Harriers, de ahí la confusión. Kathrine tomó la salida rodeada de un grupo de compañeros y su propio novio Tom, quienes ayudaron a que no fuese vista en el momento del inicio por ningún inspector de los muchos que había en la carrera.

Kathrine Virginia Switzer


Pero tras estar un rato corriendo, Jock Semple, uno de los comisarios de la carrera, se percató de la presencia de Kathrine, se abalanzó hacia ella, intentó agarrarla y le gritó “¡Sal de mi maldita carrera y devuélveme esos dorsales!“, momento que fue inmortalizado fotográficamente, dando la instantánea la vuelta al mundo. Afortunadamente para la joven, su novio Tom Miller iba corriendo muy cerca de ella y pudo ayudarla dando un empujón a Jock Semple, al que envió varios metros más allá. Kathrine V. Switzer consiguió terminar la maratón tras un tiempo de 4 horas 20 minutos. Por delante de ella, con 3:27:17, quedó Roberta Gibb.

Así pues, hay que darle el honor que se merece a Kathrine V. Switzer por haber sido la primera mujer que participó en una maratón pero portando un dorsal. El mérito de haber sido la primera en correr la maratón debemos concedérselo a, la injustamente olvidada, Roberta Gibb. Los siguientes años otras mujeres siguieron corriendo el maratón de Boston, aunque de manera extraoficial, como hasta entonces lo había hecho Roberta que, por cierto, también ganó en 1968. Hasta 1972 no se autorizó oficialmente la inscripción de mujeres, pudiendo hacerlo a partir de aquel momento portando un dorsal.

Referencia:Historias de la Historia
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22 de marzo de 2015

Israel El Nacimiento de una Nación Documental completo en Español



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El 14 de mayo de 1948, Israel proclamó su independencia. Menos de 24 horas más tarde, los ejércitos regulares de Egipto, Jordania, Siria, Líbano e Irak lo invadieron, forzando a Israel a defender la soberanía recién recobrada en su patria ancestral.

En lo que pasó a ser conocido como la Guerra de la Independencia de Israel, las recién formadas y mal equipadas Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) rechazaron a los invasores en combates intermitentes que se prolongaron por unos 15 meses y cobraron más de 6.000 vidas (casi el uno por ciento de la población judíal del país en aquel entonces).

Durante los primeros meses de 1949, se mantuvieron negociaciones directas, bajo los auspicios de la ONU, entre Israel y cada uno de los países invasores (excepto Irak, que se ha negado a negociar con Israel hasta la fecha), cuyo resultado fueron acuerdos de armisticio que reflejaban la situación al término de los combates.

La planicie costera, la Galilea y todo el Néguev, quedaron bajo la soberanía de Israel, Judea y Samaria (la Cisjordania) pasaron a dominio jordano, la Franja de Gaza quedó bajo administración egipcia, y la ciudad de Jerusalén quedó dividida, controlando Jordania la parte oriental, incluida la Ciudad Vieja, e Israel el sector occidental.

La construcción del Estado

Terminada la guerra, Israel se centró en la construcción del estado por el que había luchado tanto y tan duramente. La primera Knéset (parlamento) de 120 bancas empezó a sesionar después de las elecciones nacionales (25 de enero de 1949) en las que participó cerca del 85 por ciento del electorado.

Dos personas que guiaron a Israel hacia la independencia pasaron a ser los líderes del país: David Ben-Gurión, presidente de la Agencia Judía, fue elegido primer ministro, y Jaim Weizmann, presidente de la Organización Sionista Mundial, fue designado primer presidente del país. El 11 de mayo de 1949, Israel ocupó su lugar como 59° miembro de las Naciones Unidas.

De acuerdo con el concepto de "reunión de los exiliados", razón de ser de Israel, las puertas del país se abrieron de par en par, otorgando a todo judío el derecho a establecerse en Israel y obtener la ciudadanía a su llegada. En los primeros cuatro meses de independencia alrededor de 50.000 inmigrantes, en su mayoría sobrevivientes del Holocausto, arribaron a Israel. Hacia fines de 1951, habían llegado 687.000 hombres, mujeres y niños, más de 300.000 de ellos refugiados de los países árabes, duplicándose así la población judía.

Los aprietos económicos causados por la Guerra de Independencia y la necesidad de mantener a una población en rápido crecimiento obligaron a imponer un régimen de austeridad interna y recurrir a ayuda financiera del exterior.

La asistencia otorgada por el gobierno de los Estados Unidos, préstamos de bancos norteamericanos, contribuciones de los judíos de la diáspora y las reparaciones pagadas por Alemania se emplearon en la construcción de viviendas, la mecanización de la agricultura, la creación de una marina mercante y una línea aérea, la explotación de minerales, el desarrollo de la industria y la ampliación de las redes de caminos, telecomunicaciones y electricidad.

Hacia fines de la primera década de la existencia del estado la producción industrial se había duplicado, al igual que el número de personas empleadas, y las exportaciones industriales se habían cuadruplicado. La vasta expansión de la agricultura había permitido la autosuficiencia en el abastecimiento de todos los productos alimenticios básicos excepto carne y granos. Unas 20.000 hectáreas de tierra, en su mayoría árida, fueron reforestadas y se plantaron árboles a lo largo de unos 800 km. de carreteras.

El sistema de educación que había sido desarrollado por la comunidad judía en el período preestatal, e incluía ahora al sector árabe, fue ampliado grandemente. La educación pasó a ser gratuita y obligatoria para todos los niños entre los 5 y 14 años de edad (desde 1978 es obligatoria hasta los 16 años y gratuita hasta los 18). La actividad cultural y artística floreció, combinando elementos del Oriente Medio, de África del Norte y del Occidente, a medida que los judíos que llegaban de todas partes del mundo traían consigo las tradiciones particulares de sus comunidades, así como aspectos de la cultura prevaleciente en los países en los que habían vivido durante generaciones. Cuando Israel celebró su décimo aniversario, la población del país sobrepasaba los dos millones de almas.

Referencia:YouTube
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El mayor robo de arte en Estados Unidos, un misterio sin resolver 25 años después



  • Se trata del atraco al Museo Isabella Stewart Gardner de Boston en 1990.
  • Dos ladrones disfrazados de policías se colaron en el museo, se apropiaron de 13 obras valoradas en más de 500 millones y desaparecieron sin dejar rastro.
  • Entre las maravillas del botín destacan dos lienzos de maestros holandeses: 'La tormenta en el mar de Galilea' de Rembrandt y 'El concierto' de Vermeer.
  • Veinticinco años después, el caso sigue siendo un quebradero de cabeza para los detectives del FBI, que mantiene "activa" la investigación.


 Imagen del interior del Museo Isabella Stewart Gardner de Boston, donde se aprecia
un marco dorado que albergaba una obra de Rembrandt. Hasta 13 obras fueron robadas
en 1990 en el mayor robo de lahistoria de EE UU, un misterio sin resolver.


Parece el argumento de una novela de Agatha Christie: el mayor robo de arte en la historia de EE UU, perpetrado con nocturnidad por dos escurridizos ladrones en un museo de Boston, continúa siendo un enigma veinticinco años después.

Ya hubiera querido Hércules Poirot, el sagaz detective creado por la 'reina del misterio', tener entre manos un caso tan intrigante como el atraco al Museo Isabella Stewart Gardner, fundado en 1903 por esa coleccionista de arte en un palacete de estilo veneciano que es en la actualidad una de las atracciones turísticas más populares de Boston.

Con tanto esmero dispuso la señora Stewart Gardner sus 2.500 obras —entre ellos cuadros únicos de grandes maestros y fabulosas antigüedades de Europa y Asia—, que subrayó en su testamento, antes de morir en 1924, el expreso deseo de que nadie alterara ese orden.

Robo en el museo

Sin embargo, su mandato se incumplió un lluvioso 18 de marzo de 1990, poco después de la medianoche, cuando dos ladrones disfrazados de agentes de policía se presentaron de improviso en el museo.

Los inesperados visitantes convencieron a un guarda algo timorato, Richard Abath, un melenudo y joven roquero que había abandonado los estudios, para abrirles la puerta con el fin de investigar un "ruido". "Señores, esto es un atraco", anunciaron a bocajarro los delincuentes, según recordó recientemente el propio Abath, que en la actualidad tiene 48 años, al evocar la peor noche de su vida.

Durante cerca de hora y media, los atracadores —que lucían, al parecer, frondosos bigotes postizos— deambularon a sus anchas por las salas del palacete, se apropiaron de trece obras valoradas en más de 500 millones de dólares y desaparecieron sin dejar rastro.

Entre las maravillas del botín destacan dos lienzos de maestros holandeses: La tormenta en el mar de Galilea (1633), el único paisaje marino que se conoce de Rembrandt; y El concierto (1658-1660), uno de los 34 cuadros que se conservan de Vermeer.

Los malhechores también sustrajeron dos obras más de Rembrandt, cinco de Degas, una de Manet, otra de Govaert Flinck, así como un matraz de bronce de la dinastía china Shang y un remate bronceado con forma de águila que coronaba una bandera de seda napoleónica.

A la mañana siguiente, Abath y otro vigilante aparecieron en el sótano del museo esposados y amordazados con cinta adhesiva, y la Policía puso en marcha una operación para atrapar a los autores del "mayor delito contra la propiedad en la historia de EE UU".

Pistas y teorías de toda clase sobre el robo

Más de dos décadas después, el caso constituye todavía un quebradero de cabeza para los detectives del FBI, que mantiene "activa" la investigación.

"El FBI trabaja diligentemente para recuperar las obras de arte y devolverlas al museo", confirmó un portavoz de la oficina del FBI en Boston, cuyos esfuerzos se centran en hallar el botín porque prescribió el plazo legal de cinco años para detener a los ladrones.

Además, el Museo Isabella Stewart Gardner "aún ofrece una recompensa de cinco millones de dólares por información que conduzca directamente a la recuperación" del arte robado, explicó el director de seguridad de la institución, Anthony Amore.

"De manera constante, recibimos pistas y las seguimos todas", comentó Amore, sin aportar detalles acerca de un caso con todos los ingredientes para un guión de un thriller de Hollywood.

Como todo buen misterio sin resolver, no han faltado teorías tan llamativas como poco fidedignas que han atribuido el robo a agentes del Vaticano, emires de Oriente Medio, millonarios codiciosos o integrantes del Ejército Republicano Irlandés (IRA).

En una rueda de prensa convocada a bombo y platillo el 18 de marzo de 2013, cuando se cumplían 23 años del atraco, el FBI aseguró que había identificado a los ladrones, "miembros de una organización criminal" que operaba en estados del noreste de EE UU.

Sin divulgar el nombre de los criminales, el FBI precisó que las obras acabaron en la zona de Connecticut y Filadelfia, no lejos de Boston, donde los atracadores intentaron ponerlas a la venta. "Después del intento de venta, que ocurrió hace aproximadamente una década, el conocimiento del FBI sobre el paradero del arte es limitado", admitió el Buró en la rueda de prensa.

Según afirmó el veterano periodista Stephen Kurkjian, que escribió para el diario Boston Globe durante cuarenta años y acaba de publicar un libro sobre el robo, los responsables del delito "no fueron sofisticados ladrones de arte", dado el escaso cuidado con que manipularon varios cuadros al cortarlos de los marcos y el hecho de dejar atrás obras valiosas de maestros como Tiziano o Rafael.

Con todo, sí eran "ladrones expertos" de la mafia de Boston, que "conocían bien su oficio" y "mantenían los ojos abiertos" antes de asestar un golpe, apuntó Kurkjian, ganador de tres premios Pulitzer.

En las paredes tapizadas del museo, los turistas pueden contemplar en la actualidad los marcos dorados vacíos correspondientes a cuatro de las pinturas robadas en 1990. Se trata de "espacios reservados que simbolizan nuestro compromiso con el retorno de las obras de arte", subrayó Amore.

Kurkjian confía en que la suculenta recompensa del museo ayude a revelar el paradero del botín, aunque advierte de que algunos de los mafiosos presuntamente involucrados en el robo "están muertos" y se han podido llevar a la tumba ese "secreto".

Referencia:20minutos
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