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3 de octubre de 2013

Un Gimnasio Mental israelí



Un Gimnasio Mental israelí


Al igual que cualquiera de nuestros músculos, con el fin de mejorar su función, nuestro cerebro necesita un entrenamiento mental. CogniFit, una aplicación de entrenamiento cerebral israelí creó lo que podría denominarse un gimnasio mental. El usuario CogniFit participa en una variedad de ejercicios cognitivos o juegos con el fin de aumentar la conciencia cognitiva, la memoria, el estado de alerta y la capacidad de concentración.

El profesor Shlomo Breznitz, psicólogo de profesión, fundó CogniFit en 1999. En 2010, en una charla dada en The Villages, una ciudad en Florida de 80 mil jubilados mayores de 55 años, Breznitz explicó su visión: “Los nuevos descubrimientos en la ciencia del cerebro me convencieron de que ha llegado el momento de desarrollar algunas herramientas que pueden ayudar a gente común a mantener su cerebro en mejor forma”.

El programa requiere de 20 minutos de entrenamiento, tres veces por semana y se centra en la mejora de las áreas cognitivas más débiles del cliente, mientras que en el mantenimiento de sus puntos fuertes.

Para sobrevivir en la jungla de la sociedad moderna, uno debe tener sus ingenios y mantener a sus facultades cognitivas zumbando, repite a menudo Breznitz.

El productor de CogniFit, Tommy Sagroun, explicó: “La pérdida de la concentración mental puede tener un impacto negativo en nuestra vida profesional y social. Este deterioro cognitivo ocurre a todos nosotros a medida que envejecemos... hay herramientas, como CogniFit, que pueden ser utilizados para remediar esta pérdida de claridad mental y ayudar a afinar las habilidades cognitivas”.

El programa de entrenamiento cerebral está disponible en su página web o como una aplicación para iPhones y iPads. Inicialmente el programa “le ofrece diferentes evaluaciones para que usted pueda estar seguro de que el nivel de dificultad coincida con sus necesidades y sea realmente eficaz”, explicó Sagroun.

Su gama de juegos de “Mahjong”, que consiste en la planificación y la percepción espacial y visual, pone a punto la atención de uno de enfoque, la atención dividida y tiempo de respuesta. Sagroun afirmó: “La gente puede divertirse durante el entrenamiento”.

Las neuronas son la moneda de trabajo de CogniFit. Después de completar una sesión de entrenamiento el usuario recibirá una cantidad fija de las neuronas. El usuario tiene la opción de compartir su progreso con la comunidad CogniFit e incluso retando a otros. El ganador se va con la cantidad acordada de las neuronas. Parece que el conocimiento realmente es poder.

¡Los estudios científicos han demostrado en repetidas ocasiones cómo los usuarios de CogniFit pueden mejorar sus habilidades cognitivas después de sólo cuatro semanas de entrenamiento y con el tiempo los resultados serán aún más importantes”, afirmó Sagroun NoCamels. Los beneficios generales incluyen “mejora de la memoria, la concentración, la atención y el control motor”.

CogniFit también ofrece programas adaptados para los trastornos neurológicos específicos, tales como deterioro por accidentes cerebrovasculares, la quimioterapia y la esclerosis múltiple.

Como ejemplo, el equipo de marketing de CogniFit divulgó la historia de Thomas S., un cliente de CogniFit California: "Hace dos años, antes de mi cumpleaños número 49, tuve un derrame cerebral y aunque he sobrevivido sin consecuencias físicas, mi cerebro se había sido dañado. Después de que mi vida se convirtió en un reto como todos los días he tenido problemas con las pequeñas cosas que yo solía hacer perfectamente por mi cuenta. Una larga conversación era demasiado esfuerzo y no podía concentrarme, así que solía escuchar una serie de palabras sin entenderlas...”

Thomas se enteró de CogniFit por el amigo de su esposa, que es enfermera. Se embarcó en el programa de formación "”sin mucha convicción al principio”, pero ahora es menos escéptico después de que su médico estaba “completamente sorprendido por su progreso”. CogniFit entrena la memoria a corto plazo, un área que puede ser dañada después de un accidente cerebrovascular.

El programa de CogniFit está actualmente disponible en 13 idiomas en su sitio web. Los regímenes de entrenamiento más completos comienzan en 7,50 dólares por mes. Hasta la fecha, CogniFit ha recaudado 5 millones de dólares en inversiones.

Referencia:Iton Gadol
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Israel y Kenia, más allá de Westgate



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Eli Cohen,Abogado y analista político. Colaborador de Libertad Digital y Es Global

"La relación entre Kenia e Israel, aunque ha pasado por malos momentos, se ha caracterizado por la cooperación y la ayuda mutua""Expertos israelíes ayudaron a dar forma a las instituciones de Kenia antes de que ésta alcanzara la independencia, desarrollando áreas como la agricultura, que sería un importante nexo de unión entre ambos países, que
tienen en la aridez un importante enemigo"


A raíz de la toma del lujoso centro comercial Westgate de Nairobi por la franquicia de Al Qaeda en el cuerno de África, Al Shahab, en la que finalmente han muerto 72 personas, las noticias sobre la intervención de fuerzas israelíes en el rescate se han sucedido. Muchos se preguntaban qué se le había perdido a Israel en Kenia. Concretamente, Jerusalén envió un equipo de siete asesores, dos expertos en secuestros de la Yamam (unidad de élite de la policía), dos expertos en explosivos y tres en identificación e investigación criminal. El mensaje que envió el presidente israelí Simón Peres a su homólogo keniata, Uhuru Kenyata, decía claramente:

El terrorismo es una amenaza global (…) Israel está hombro con hombro con el Gobierno y el pueblo de Kenia en estos difíciles momentos. Nosotros en Israel conocemos el dolor causado por el terrorismo y haremos todo lo que podamos para apoyar al pueblo de Kenia.



Ciertamente, la relación entre Kenia e Israel, aunque ha pasado por malos momentos, se ha caracterizado por la cooperación y la ayuda mutua.

Expertos israelíes ayudaron a dar forma a las instituciones de Kenia antes de que ésta alcanzara la independencia, desarrollando áreas como la agricultura, que sería un importante nexo de unión entre ambos países, que tienen en la aridez un importante enemigo.

En 1953 la entonces ministra de Exteriores, Golda Meir, viajó a Kenia para poner la primera piedra de la embajada israelí en Nairobi y cerrar un acuerdo para que Mashav –la oficina israelí para el desarrollo  y la cooperación internacional, que ayuda a países subdesarrollados en áreas como la agricultura, el desarrollo rural o la medicina– brindara en Israel formación en agricultura y medicina a keniatas.

Uno de los grandes protagonistas del establecimiento de relaciones entre ambos países fue el israelo-keniata Israel Issy Somen, presidente del Consejo Judío de Kenia, quien llegó a ser alcalde de Nairobi (1957) y posteriormente cónsul honorario israelí en Kenia. Jomo Kenyata, considerado padre del país y entonces líder indiscutible de la tribu de los kikiyu, le confesó a Somen en 1961 -cuando aquél aún se encontraba bajo arresto domiciliario-:

Ya sabes, los kikiyu somos los judíos de África, y nosotros también seremos más astutos que el Gobierno británico.



Kenia, es cierto, rompió relaciones con Israel tras la Guerra de Yom Kipur (1973), como hicieron muchos otros países africanos. Aun así, Kenia sirvió como base logística para el rescate de Entebbe, en 1976. El 27 de junio de ese año, el grupo terrorista alemán Células Revolucionarias y el Frente Popular para la Liberación de Palestina secuestraron un avión de Air France con 248 pasajeros y lo llevaron al aeropuerto internacional de Entebbe, en Uganda, bajo la protección de Idi Amin. Poco después liberaron a los pasajeros no judíos. Pero el comandante del vuelo, Michael Bacos, más una veintena de personas, en su mayoría tripulantes, se negaron a abandonar a los 85 israelíes y judíos retenidos. Mientras se realizaban ciertos movimientos diplomáticos para la liberación –por parte de Anuar el Sadat–, el Mosad y el Ejército israelí preparaban el rescate, para el que se precisaba de un aeropuerto próximo al de Entebbe. Así, los aviones Hércules C-130 aterrizaron en el aeropuerto internacional de Nairobi antes de dirigirse al aeródromo ugandés. Idi Amin, en venganza por la ayuda prestada a Israel, ejecutó a cientos de keniatas.

Los intentos por restablecer las relaciones entre Israel y Kenia continuaron. En este sentido, según relata el doctor Arye Oded en su libro Islam y política en Kenia, en 1979 el diputado keniata Abdalá Muidau llevó a cabo una campaña de información entre los musulmanes estadounidenses en la cual alabó la ayuda que Israel prestó para el desarrollo de los países africanos, haciendo énfasis en la asistencia a la educación musulmana en Kenia. Sus rivales políticos le acusaron de ser un “agente sionista”.

En 1987 el Gobierno de Isaac Shamir inició conversaciones con Nairobi, y finalmente en 1988 se reiniciaron las relaciones. Al año siguiente ambos países firmaron un acuerdo por el que Israel prestaba ayuda militar y para el desarrollo agrícola a cambio de apoyo político. Fruto de este acuerdo, en 1991 se llevó a cabo el proyecto de irrigación de la ciudad de Kibwezi.

A partir de entonces, los proyectos conjuntos se suceden, y el flujo de israelíes al país africano se hace constante, al punto de que llega a convertirse en un centro turístico para ellos.

En noviembre de 2002, la industria turística keniata se vio gravemente dañada cuando un grupo vinculado a Al Qaeda, Al Muhayirun, hizo explotar un coche bomba en el vestíbulo del hotel Paradise de Mombasa, propiedad de un israelí, matando a trece personas, tres de ellas turistas israelíes. Simultáneamente, los terroristas lanzaron dos misiles tierra-aire al Boeing 757 de la aerolínea israelí Arkia que cubría la línea charter entre Tel Aviv y Mombasa, con 264 pasajeros a bordo. El avión pudo esquivar los proyectiles e hizo un aterrizaje de emergencia en Nairobi; posteriormente se dirigió a Tel Aviv escoltado por dos cazas israelíes F-15.

La ayuda y cooperación entre los dos países no cesó.

Kenia pidió formalmente a Israel ayuda para desarrollar un plan nacional de energía solar. A este respecto, el entonces ministro keniata de Trabajo y Vivienda, Raila Odinga, declaró en 2003 que Israel era puntero en el desarrollo de energía nuclear y necesitaban su ayuda. En 2007, tras las revueltas de las elecciones presidenciales, Israel donó medicamentos al hospital de Eldoret.

En 2011 Israel se comprometió a brindar asistencia para la seguridad de Kenia en sus esfuerzos para combatir a los militantes de Al Shabab. “Los enemigos de Kenia son los enemigos de Israel”, dijo el primer ministro, Benjamín Netanyahu.

En lo relacionado con la ayuda en materia de seguridad que Israel presta a Kenia, cabe decir que en 1998, cuando Al Qaeda bombardeó la embajada americana en Nairobi, el primer equipo de rescate internacional fue el del Ejército israelí.

Israel y Kenia son dos países que difieren en muchos aspectos, no cabe duda. Pero ambos padecen lacras como el terrorismo islamista o la sequía, que les han hecho unir fuerzas y ser socios confiables.

Referencia:elmed.io
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Al-Qaeda da a conocer Los estandares de amistad y enemistad en el Islam





y declara: 'La enemistad hacia los infieles es una necesidad', tomado directamente de los archivos sede en San Francisco
El siguiente informe es cortesía del Proyecto Supervisión a la Amenaza Terrorista y Jihad de MEMRI (PSATJ). Para obtener información sobre los membresía, envíe un correo electrónico a jttmsubs@memri.org con la palabra "Membresía" como titulo.

El brazo de radiodifusión de Al-Qaeda Al-Sahab ha publicado una conferencia de audio en el que establece las normas de la amistad y enemistad con los infieles según lo definido por el Islam. La conferencia es dada por Abdul Samad, clérigo militante paquistaní quien se expresa en idioma urdu.

La conferencia se titula "Normas de Amistad y Enemistad en el Islam". Fue dada a conocer a través de diversos foros jihadistas con un enlace en el portal sede estadounidense Archive.org. Citando versos del Corán, Abdul Samad dice que los musulmanes no deben formar amistades y relaciones con los infieles, necesario para el éxito de los musulmanes en la formación de la unidad.

Citando hadiths y versículos coránicos, Abdul Samad argumenta los siguientes puntos:

i) La relación más poderosa y vinculante es el Islam.

ii) Los creyentes, que no se desvinculan a si mismos de los no creyentes y no distinguen sus filas de gente que tienen interés en las cosas del mundo, nunca puede servir al Islam con eficacia.
iii) Nuestra amistad y la enemistad sólo debe ser por la causa de Alá.

iv) Nuestra amistad, relación y el amor sólo debe ser con la gente que cree en el Islam y Alá como el que manda.

v) La gente, que no acepta a Alá como el que manda y no cree en el Islam son nuestro enemigos y debemos disociarnos nosotros mismos de ellos incluso si son nuestros parientes más cercanos y de nuestra tribu.

vi) Los infieles, así sean judíos o cristianos, ateos y politeístas, son los verdaderos infieles y son los enemigos de la fe de Alá (Islam).

vii) El Corán ha equiparado la amistad con el kuffar (infieles) como un signo de desunión y falta de fe, ya que se asocia con los fundamentos de la creencia.

viii) Las personas declaradas por Alá como nuestros enemigos nunca pueden ser nuestros amigos.

ix) Los no creyentes son los enemigos de nuestros ancianos, mujeres y niños. Asesinan a los musulmanes con bombas ya sea en Cachemira, Irak o Palestina. Casi no existe día en que un musulmán se escape a su crueldad.

x) Abren varios frentes (en contra de los musulmanes) luego de entrar en una región. Uno de sus frentes es la educación. Lo utilizaron en Egipto y Turquía, y actualmente lo utilizan en Pakistán contra los musulmanes.

xi) Nuestra enemistad hacia los hindúes no se debe a la cuestión de Cachemira, nuestra enemistad hacia Estados Unidos no se debe a Irak y Afganistán, la enemistad entre nosotros y los judíos no se debe a Palestina, la verdadera causa es que no aceptan nuestro sistema y el Islam.

xii) Nuestra enemistad hacia ellos (los no creyentes) continuará incluso si renuncian a todos sus crímenes.

xiii) La enemistad hacia los infieles es una necesidad. Es parte de nuestra fe. El Islam dice que los musulmanes deben mantenerse alejados de los infieles y sus países.

xiv) La mejor manera de deshacerse de ellos (los infieles) es continuar el jihad hasta que la fe de Alá (Islam) sea completamente impuesta en todo el mundo.

Referencia:Memri
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25 de septiembre de 2013

La “cuestión clave” se esfuma



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Douglas Murray
Con *Egipto* sumido en la violencia étnica e interreligiosa, la *guerra civil siria* avanzando lentamente en su tercer año y el secretario de Estado norteamericano limitándose a prometer una acción “increíblemente pequeña” por parte de la única superpotencia mundial, resulta difícil atisbar algún rayo de esperanza. Pero es posible que haya uno: puede que por fin hayamos asistido a la desaparición de uno de los

mitos centrales y más asentados de nuestro tiempo: la idea de que *el conflicto palestino-israelí* es la clave para la resolución de los problemas de Oriente Medio.

Después de ver lo sucedido desde el comienzo de la *primavera árabe*, éste podría ser un momento apropiado para preguntarse si los ministros de Exteriores occidentales no merecerían, simplemente, que los despidieran a todos y los enviaran de vuelta al colegio. Pocas veces en la historia de la diplomacia tanta gente se ha equivocado así durante tanto tiempo.

Por lo menos en los últimos veinte años, desde los *Acuerdos de Oslo*, la idea de que el conflicto palestino-israelí era la clave que solucionaría los problemas del Medio Oriente ha sido el tema recurrente en cualquier debate sobre la región. Era tan omnipresente que la gente se podía referir al *“problema de Oriente Medio”* como si todo el mundo estuviera de acuerdo en que todos esos castigados países sólo tenían un problema.

Por supuesto, si bien sería estupendo que todos los conflictos pudieran resolverse *(Chipre, Cachemira, Turquía, Marruecos, Tíbet…)*, lo malo es que esa afirmación procedía de todo el espectro político. Los políticos de izquierdas lo decían, los de derechas también. Cualquiera que quisiera aparentar que sabía de lo que estaba hablando repetía encantado que resolver la cuestión palestino-israelí era la clave para solucionar todos los problemas de la región: “¿Qué es eso del Yemen? Bueno, el auténtico problema que tenemos que resolver es, por supuesto, la cuestión palestino-israelí”. “¿Que han puesto una bomba en qué ciudad occidental? Bien, lo que verdaderamente tenemos que hacer es solucionar la disputa fronteriza esa de los israelíes”.

Además, uno de los aspectos más extraños de todo esto es que, por algún motivo, cuando más debería haberse ignorado la supuesta importancia decisiva de la cuestión, más importante se volvió.

Tras el *11-S*, cuando las ciudades occidentales comenzaron a convertirse en escenarios avanzados de la *ofensiva global* de unos*islamistas* con innumerables reivindicaciones y exigencias, los líderes del mundo libre decidieron, en cambio, volver a hacer sonar esta cantinela, que llevaba mucho tiempo muerta.

Tenemos, por ejemplo, la manía de la era Bush por abordar la cuestión clave. *Tony Blair* alardeaba en sus memorias de su determinación para convencer a *George W. Bush* de que el /quid pro quo/ por el apoyo en la guerra de Irak debía ser un impulso al proceso de paz palestino-israelí.

La creencia de Blair en la importancia fundamental de la cuestión era inagotable, y lo sigue siendo. Entonces, al igual que ahora, se veía confirmada por un tipo concreto de político sobre el terreno. El ex premier recuerda una reunión con el primer ministro libanés *Fuad Siniora* en septiembre de 20006, en la que éste hizo hincapié en que nunca podría haber paz en la región hasta que se resolviera la cuestión de “Israel/Palestina”. “Con ella, todo es posible; sin ella, nada lo es”, dijo el libanés. Por supuesto, Blair asintió a todo:

Me comprometí de nuevo a hacer lo que pudiera para que el presidente estadounidense volviera a centrar nuestros esfuerzos en ello. Blair recuerda otro momento de reflexión sobre la cuestión palestino-ísraelí:

Con las conversaciones de paz en punto muerto, iban a suceder toda clase de cosas malas.

Esta idea no era sólo la tesis favorita del primer ministro; había calado en los altos cargos del Foreign Office, así como en los discípulos y herederos de Blair en el Parlamento. *David Miliband*, su antiguo secretario de Exteriores, aún seguía hablando de la importancia fundamental de la disputa el año pasado, cuando, estando en la oposición, se sirvió de una entrevista televisiva sobre un tema completamente diferente para decir que este conflicto era la clave y lo más urgente que atender.

No se trata de un problema que sólo tenga el Partido Laborista. El primer ministro conservador, *David Cameron*, ha repetido la misma cuestión ad nauseam, lo mismo que el secretario de Exteriores, *William Hague*, y todos los integrantes de la actual clase dirigente política, con apenas excepciones.

Si alguna vez se elaborara una lista completa de todos los defensores de esta falacia, agotaría la paciencia del más aplicado de los lectores. No es necesario decir que el mensaje atravesó Europa. *Catherine Ashton –la lamentable ministra de Exteriores de la UE–* ha pasado todo el tiempo que lleva en el cargo, desde 2009, repitiendo como un papagayo la idea de la “clave para la región”. Ha demostrado una habilidad digna de mención para tenerla en la cabeza, pese a que durante su gestión Oriente Medio se ha venido abajo prácticamente en todas partes menos en Israel y Palestina. Hasta el anterior director del MI5 (el servicio británico de inteligencia doméstica) ha dicho que la cuestión palestino-israelí es un factor que debemos abordar por cuestiones de seguridad nacional.

Me he centrado en Gran Bretaña, pero se puede decir lo mismo de cualquier otro lugar de Occidente. Podemos encontrarnos la misma situación en todos y cada uno de los países europeos. Y, por supuesto, la misma historia se repite en *Estados Unidos*, donde la actual Administración, lo mismo que sus antecesoras, parece haberse tragado bien el anzuelo con este tema.

En tres años de*levantamientos, derrocamientos, revoluciones y contrarrevoluciones*, apenas ha salido a la calle un solo manifestante, en ningún país, para expresar su indignación ante las actuales disposiciones de urbanización en Jerusalén Este.

En cada uno de esos casos han salido para tener voz sobre su futuro, o para pedir trabajo, un salario justo, oportunidades o, simplemente, algo que llevarse a la boca. Las demandas de los palestinos y de sus propagandistas occidentales ni siquiera estaban al final de la lista de exigencias de ninguno de los levantamientos árabes. E Israel, al igual que no ha desempeñado ningún papel en sus revoluciones, tampoco lo ha hecho, en modo alguno, en sus subsiguientes conflictos civiles.

Es hora de afrontar el hecho de que, en casi todos los países occidentales, ministerios de Asuntos Exteriores enteros y clases dirigentes políticas al completo se han visto atrapados en la repetición obstinada de una idea, de forma tan equivocada que, *si tuvieran algo de vergüenza*, ahora se quedarían callados. Mientras, deberíamos decirles que, aunque puede que les escuchemos en algún momento del futuro, no lo haremos hasta que se marchen por un tiempo.

Gatestone Institute

Referencia:elmed.io
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23 de septiembre de 2013

Lecciones para Jerusalén

Por Elliott Abrams
 
Los norteamericanos contemplan la “tragedia de los errores” que es nuestra política siria desde la seguridad de hogares y apartamentos situados en suburbios y ciudades a 8.000 kilómetros del conflicto. Los israelíes están en la puerta de al lado y, hace dos semanas –cuando un ataque norteamericano y el posible contraataque sirio a Israel parecían inminentes– estaban haciendo cola para recibir máscaras antigás.
Hoy ya no existen esas colas en Tel Aviv. Pero ¿cómo pueden interpretar ahora la crisis siria los israelíes, después del discurso de Obama y de que la acción se desplace a Ginebra y a Naciones Unidas? ¿Qué lecciones pueden extraer?

Rusia


Israel ha mantenido unas relaciones correctas con Rusia durante la época de Putin, bajo los Gobiernos de Sharón, Olmert y Netanyahu, y la lección es que éste ha sido un movimiento inteligente. Resulta que, después de todo, Vladímir Putin y Rusia siguen siendo jugadores importantes en la región –no sólo por vender armas a los sirios–, y también en Naciones Unidas. Cuestiones como Irán y Siria pueden resolverse en parte en Moscú y en parte en Turtle Bay, y poder comunicarse directamente con Putin y con el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov en una relación separada e independiente de la estadounidense ayuda a proteger los intereses israelíes. Ver cómo Obama y Kerry avanzan a tientas y cambian de postura mientras Putin y Lavrov aprovechan las oportunidades y juegan como profesionales debe enseñar a los israelíes que mantener una línea abierta con Rusia es inteligente.

Irán


Nadie en Israel tiene la menor confianza en que el presidente Obama vaya a bombardear las instalaciones nucleares iraníes. Su discurso sobre prevenir que Teherán logre obtener armas nucleares ha sido muy duro, y también lo fue durante su visita a Israel en 2013. Pero su manejo de la situación siria muestra su aversión a emplear la fuerza y a involucrar a Estados Unidos en una nueva guerra en Oriente Medio. Se dice que fieles del Partido Demócrata que hasta ahora habían dicho a Israel que Obama podría actuar ya no ofrecen tales seguridades.

La conclusión para los israelíes será que si hay que detener a Irán, tendrán que hacerlo ellos mismos.  Las posibilidades de un ataque israelí durante el año próximo han aumentado, y la duda que tiene Israel respecto a Estados Unidos es si Washington asumirá su actuación, o incluso si llegará a considerarla una forma útil de detener a Irán sin tener que intervenir.

Pero Jerusalén también estará más preocupada ahora por una ofensiva diplomática encabezada por Rusia, alguna clase de hábil oferta que haga poco por desarmar a Irán pero cuyo amplio éxito internacional haga prácticamente imposible un ataque israelí. Aquí, la moraleja es la que sigue: trabajar duro (ocasionalmente, junto a los franceses) para endurecer la postura norteamericana en las negociaciones con Irán y seguir afinando los propios planes de ataque. Los israelíes quieren una solución diplomática tanto como la Administración Obama, pero no se van a engañar respecto a la posibilidad de que Occidente ceda y acepte un mal acuerdo.

Estados Unidos


Lo que ha resultado más aleccionador para los israelíes ha sido la falta de fiabilidad de su principal aliado y amigo más íntimo. Han visto cómo Washington presionaba al primer ministro David Cameron para que celebrara una precipitada y arriesgada votación en el Parlamento británico, para cambiar luego de dirección y hacer que la derrota del premier fuera completamente innecesaria. Han visto cómo convertíamos al presidente François Hollande de héroe del momento en blanco de bromas. Se sorprendieron con los vaivenes de Obama, que le llevaban a hablar de atacar Siria para luego pedir una votación del Congreso y después posponerla cuando vio que probablemente la iba a perder. Y contemplaron cómo Putin maniobraba en torno a todos esos cambios para presentar una propuesta que pudiera mantener a su aliado Asad en el poder y eludir indefinidamente los ataques norteamericanos.

Al igual que a los Estados árabes proamericanos (como Jordania, los Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí), estos acontecimientos han puesto muy nerviosos a los israelíes, pero éstos se dan cuenta de que no es probable que la política norteamericana vaya a cambiar en los próximos tres años. Entonces, ¿qué hacer? En primer lugar, continuar siguiendo la corriente a la Administración Obama y tratar de maximizar la influencia de sus consejos. Eso supone apoyar verbalmente a Obama respecto a Siria, aunque su política oscile, y seguir negociando con los palestinos pese al casi unánime escepticismo existente entre los israelíes respecto a las conversaciones de paz. Con una política que cambia día a día, ¿quién sabe? Puede que esos tipos de la Casa Blanca alguna vez atiendan los consejos; vale la pena intentarlo.

Pero los israelíes deberían haber aprendido que aconsejar y animar a Washington no implica intervenir en los disputas políticas internas estadounidenses. Según informaciones de la prensa, el presidente Obama convenció a Netanyahu en lo de buscar el apoyo del Congreso para la resolución sobre Siria; resolución que ahora Obama dice que debe posponerse y que puede que nunca se llegue a votar. Así que perdieron cierta credibilidad y enfadaron a algunos republicanos; cuán agradecido es Obama. Aquí la lección es quedarse fuera de las discusiones partidistas a menos que afecten directamente a la seguridad de Israel.

En segundo lugar, deben buscar sus propias relaciones con Rusia, Europa y los países árabes. Es algo que siempre han hecho, pero al no poder contar ahora con el liderazgo norteamericano, esas relaciones directas son más importantes. Es posible que Israel y Francia logren endurecer la postura negociadora europea respecto a Irán, o quizá Jerusalén y El Cairo puedan colaborar para debilitar a Hamás en Gaza, o tal vez los israelíes y los Estados del Golfo puedan dialogar sobre cómo manejar los conflictos con Irán. Ahora mismo es probable que las conversaciones egipcio-israelíes, jordano-israelíes, y quizá las mantenidas con países del Golfo, sean especialmente francas a la hora de analizar desafíos comunes, el menor de los cuales no es la dependencia respecto a una potencia que parece haber elegido reducir su influencia en la región.

Israel


Hay otra lección más dura que extraer de los acontecimientos en Siria. Cien mil árabes, la mayoría de ellos suníes, han muerto allí, y millones de ellos han sido expulsados de sus hogares, en un mundo en el que hay 2.000 millones de musulmanes, la Liga Árabe tiene 22 Estados miembros y la Conferencia Islámica 57. Nadie salvó a esos sirios suníes, árabes, musulmanes, y nadie está haciendo mucho por prevenir que haya más matanzas; las reacciones de sus correligionarios y hermanos árabes han estado entre lo ineficaz y lo apático. Durante años, las comunidades cristianas ha sido amenazadas y atacadas en Irak, en el Líbano y, más recientemente, en Siria y Egipto, sin que haya habido mucha reacción por parte de los dos mil millones de cristianos. ¿Quién intervendría para defender a los judíos si llegaran a encontrarse en una situación semejante?

Israel lo sabe. La imagen que tiene de sus vecinos fue resumida (de forma controvertida, por supuesto) por Ehud Barak en 2006, cuando dijo que su país era “un chalet en medio de la jungla”. Los israelíes no creen que sobrevivan porque sean una democracia o una start-up nation, sino porque son fuertes y están dispuestos a usar esa fuerza, como han demostrado de nuevo en diversos ataques contra Siria durante los últimos dos años. Su experiencia nacional como israelíes corre paralela a su historia como judíos: los fuertes sobreviven y los débiles pueden perecer. Y cuando los débiles son atacados, se hacen discursos excelentes, pero hay muy poca ayuda disponible.

Así pues, el destino de los muertos y de los millones de refugiados sirios no es sino la confirmación de que, al final, Israel deberá ser capaz de y estar dispuesta a defenderse por sí mismo. El 11 de septiembre, el primer ministro Netanyahu citó al sabio Hillel en una ceremonia de graduación de la Marina Israelí:

Si yo no estoy para mí mismo, ¿quién lo estará?


Añadió que este dicho es hoy “más importante que nunca” en su gestión de sus principales decisiones como primer ministro, y dijo que su significado es que

Israel siempre será capaz de protegerse, y se protegerá, con sus propias fuerzas, contra todas las amenazas.



The Weekly Standard

Referencia: elmed.io
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22 de septiembre de 2013

MentirasGráficas: La verdad detrás de las manifestaciones en Judea y Samaria



Se sabe que las manifestaciones en Judea y Samaria son atractivas para los titulares en los periódicos del mundo entero, pero ¿muestran la verdadera imagen de lo que sucede? Las imágenes parecen dramáticas y violentas, pero el cuadro que captura un instante descontextualizado, no representa con exactitud lo que realmente sucedió y el lente no logró captar.

Esto es lo que sabemos (los hechos)


El viernes, un grupo de palestinos y activistas extranjeros intentaron montar de forma ilegal tiendas de campaña en la zona de Hemdat en Samaria, al norte del Valle del Jordán. Seguido a esto, personal de seguridad llegó al sitio para intentar mantener el orden y evitar que se monten las carpas en cumplimiento de la decisión de la Corte Suprema de Justicia. Los manifestantes palestinos y activistas extranjeros que los acompañaban se opusieron violentamente lo que desencadenó una confrontación en la que las fuerzas de seguridad fueron apedreadas y agredidas a golpes. Los efectivos intentaron contener la situación usando métodos antidisturbios para la dispersión de la multitud. Se lograron incautar las tiendas de campaña y se detuvo a tres palestinos que fueron identificados como los principales instigadores que alentaron los actos violentos.
Se están corroborando los informes que indican que diplomáticos extranjeros, en abuso de sus privilegios como tales, participaron de la contienda. En caso de ser necesario se presentaran los reclamos correspondientes ante las autoridades pertinentes.
El Portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, Paul Hirschson, presentó una queja formal ante su par francés sobre la participación de la diplomática francesa, Marion Castaing. “Si ella participó, se presentará un reclamo formal porque esa no es la forma en que se comportan los diplomáticos”, dijo Hirschson.
Esto es lo que se publicó en los medios de comunicación:
Marion Castaing, diplomática francesa, en el suelo. Algunos medios de comunicación cuestionaron las armas que supuestamente le estaban apuntando oficiales de la policía israelí.

Marion-Castaing
Marion Castaing, diplomática francesa

Estas imágenes, como la que se muestra arriba, se tornaron muy virales en la red. Mediante la difusión de esta información errónea, nacieron falsas interpretaciones descontextualizadas e infundadas.
Esto es lo que los medios de comunicación no mostraron:

MarionCastaing con gráfico
Referencia:
(1) El pie del oficial no está apuntado a Castaing. No está posicionado en su dirección.
(2) El rifle está al lado del oficial, con el cañón apuntando a sus pies, no a la cabeza de Castaing.  
(3) El punto donde pegaría la bala si se disparase de la posición actual del rifle. La linea directa del impacto está lejos de Marion Castaing.

La foto que se difundió con desinformación es una captura de pantalla de un video con imágenes que muestran claramente que Marion Castaing no fue arrastrada por el suelo y no se le apuntó ningún arma en ningún momento. Además la foto misma muestra que el oficial está sujetando el arma del cartucho, bastante lejos tanto del mango como del gatillo.

MarionCastaingAtacandoSoldados
Marion Castaing agrediendo a un soldado


Niña atacando soldado
Niña incitando a un soldado para generar una confrontación ante las cámaras


Piénsalo, ¿Por qué será que los medios han omitido estas dos fotos?, ambas tomadas en distintas manifestaciones y protestas en Judea y Samaria.
Se filman videos, se capturan fotos, y al final, sólo un instante de controversia aparece en los titulares de los periódicos.
Aunque resulta difícil refutar y explicar el contexto cuando sólo se muestra una imagen, es importante tener en cuenta la agenda de la experta prensa manipulativa pro palestina que juega deliberadamente con las imágenes para difundir una desinformación tendenciosa de los hechos.
Te hacen ver una realidad descontextualizada mediante la difusión de imágenes falsas o alteradas digitalmente como lo dejan bien claro los siguientes ejemplos:
►Se prueba que es falso: imagen de un soldado pisando una niña palestina (inglés)
http://www.idfblog.com/2012/02/03/photo-idf-soldier-stepping-girl-proven-false/
►Cinco mentiras contra las FDI que se tornaron virales (inglés)
http://www.idfblog.com/2012/05/19/5-anti-idf-lies-which-turned-viral/
►Falsificación: la imagen que se divulgó de Maysara Abu Hamdiya es falsa
http://www.idfblog.com/spanish/falsificacion-la-imagen-que-se-divulgo-de-maysara-abu-hamdiya-es-falsa/
Muchas fotos y videos han sido manipulados para mostrar a Israel de forma negativa. Este es sólo otro ejemplo de cuán lejos pueden llegar aquellos que quieren diseminar mentiras.
Además de enmarcar la escena de manera falaz, los manifestantes palestinos usan la presencia de reporteros para intervenir en la situación, usando el foco de las cámaras para instigar a una confrontación violenta, incluso cuando las circunstancias no lo ameritan.
El fotógrafo y periodista italiano, Ruben Salvadori, admitió que los medios no siempre muestran la imagen completa de los hechos a la hora de cubrir las contiendas en Judea y Samaria. Él explica: “A veces la situación se torna tensa y peligrosa, pero muchas otras veces, los disturbios no son más que un grupo de niños palestinos que, con el rostro cubierto, arrojan piedras y se dispersan tras el primer disparo de gas lacrimógeno o se van a casa si no vienen los soldados”.
Como lo muestra el siguiente video, los adultos alientan a los niños a enfrentar a los soldados con burlas y provocaciones para incitar a situaciones violentas.


Clic en la imagen para ver el video.Doble clic para pantalla completa


Las manifestaciones en Judea y Samaria encabezan los titulares, pero estos no siempre son la verdadera noticia. Mientras las fotografías parecen auténticas y honestas, hay un detrás de cámara que no se publica. Si bien a veces los fotógrafos capturan la tensión en el momento adecuado, en otras ocasiones la acción es todo un montaje.

Referencia:idfblog
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21 de septiembre de 2013

¿Quién gana con el acuerdo en Siria?



  

 por Daniel Pipes



La diplomacia nunca había sido testigo de algo similar a la errática y mareante secuencia de acontecimientos relativa a Siria que comenzó el miércoles 21 de agosto y concluyó tres semanas y media después, el sábado 14 de septiembre. ¿Quién ha ganado? ¿Quién ha perdido? Es demasiado pronto para dar una respuesta definitiva, pero Bashar al Asad va en el asiento del conductor, lo que sugiere que ganarán él, Putin y los mulás, mientras que Obama, Erdogan e Israel van a perder.

Para empezar, tracemos un bosquejo de los acontecimientos:

21 de agosto: ataque con armas químicas contra civiles en Guta, cerca de Damasco. Probablemente llevado a cabo por el régimen de Asad.

28 de agosto: Barack Obama anuncia su intención de emplear la fuerza contra el régimen sirio para castigarlo por el ataque del día 21.

31 de agosto: Obama retrocede y pide autorización al Congreso para emplear la fuerza, algo que no tenía por qué hacer.
Durante la semana siguiente, en un giro inesperado, creció la oposición popular y del Congreso al ataque, hasta tal punto que quedó claro que Obama no obtendría la autorización que buscaba.
9 de septiembre: el secretario de Estado, John Kerry, promete un ataque "increíblemente pequeño" y comenta, como de pasada, que el control internacional del arsenal químico sirio podría evitar la necesidad del mismo. Los rusos se aferran a esa última afirmación y la desarrollan.

10 de septiembre: Obama cancela la amenaza de atacar al Gobierno sirio y retira su solicitud al Congreso.
14 de septiembre: los Gobiernos de Estados Unidos y Rusia firman el Acuerdo Marco para la Eliminación de las Armas Químicas Sirias con la idea de "asegurar la destrucción del programa de armamento químico sirio cuanto antes y de la forma más segura posible".
Y ahora evaluemos las opciones que se les presentan a los dos actores principales de este drama.


Bashar al Asad. El acuerdo marco le permite tomar las decisiones fundamentales, sujeto a la influencia de sus patronos (Moscú y Teherán) y de sus asesores (el clan Asad). Tiene dos opciones: cumplir o no cumplir con el marco ruso-estadounidense y las exigencias de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), que regula el tratado sobre armamento químico, al que Siria ha prometido adherirse. Como el dirigente tácticamente incompetente que es, sus actos resultan difíciles de predecir, pero creo que no va a cumplir, porque 1) necesita esas armas para preservar su régimen; 2) la guerra civil que se está librando en Siria le facilita eludir a la OPAQ; 3) el historial de Obama sugiere que no atacará como represalia; 4) Sadam Husein sentó un interesante precedente, en el que el juego iraquí del gato y el ratón ralentizó y obstaculizó la eliminación de armas de destrucción masiva por un régimen similar en los años 90.


Barack Obama. Ya está acorralado debido a la amenaza de la "línea roja" que realizó en agosto de 2012. El acuerdo ruso-estadounidense es una apuesta de todo o nada que coloca al presidente norteamericano a merced de su homólogo sirio. Si Asad cumple, Obama se convierte en un genio de la política exterior por librar a Siria de las armas químicas sin tener que disparar un solo tiro. Pero, si como es más probable, el presidente sirio no cumple, el estadounidense deberá atacar al régimen para preservar su credibilidad, sin importar lo mucho que eso vaya en contra de los deseos de sus bases izquierdistas y de la opinión del Congreso, de Naciones Unidas, del Papa y de otros; incluso si con ello refuerza a los yihadistas en Siria e involucra a Estados Unidos en una operación militar a largo plazo no deseada. Creo que Obama atacará, pero sin que ello perjudique verdaderamente a su popularidad ni al régimen de Asad.


En resumen, mi predicción es que Asad no cumplirá y Obama atacará de forma simbólica. Si asumimos este escenario, eso implica lo siguiente para los protagonistas principales:


  • Bashar al Asad
: se pavonea por sobrevivir a un ataque norteamericano y con ello se ve reforzado.

  • Barack Obama
  • : la credibilidad de su política exterior se hunde, y la de Estados Unidos con él, especialmente en lo relativo a la carrera nuclear iraní, al menos hasta 2017.

  • Vladímir Putin
  • : tanto si Asad cumple como si no, si Obama ataca o no, el presidente ruso no puede perder. Más bien se ha convertido en candidato al Premio Nobel de la Paz. Es el gran ganador.

  • Irán
  • : Teherán gana, confiado en que su infraestructura nuclear está a salvo de un ataque norteamericano, a menos que Obama haga pedazos al régimen de Asad.

  • Recep Tayyip Erdogan
  • : lo contrario; el mandatario turco, como líder del grupo internacional favorable a la guerra, pierde, a menos que Obama ataque seriamente a Asad.

  • Israel
  • : junto con Obama, gana si Asad cumple. Pero pierde si el sirio no lo hace, que es lo más probable.
    Concluimos con dos ironías: el acuerdo ruso-estadounidense no resuelve la crisis, sino que la pospone y la agudiza. La "línea roja" de Obama, proclamada casi con despreocupación hace un año, fue el oscuro error que podría precipitar el gran fracaso de política exterior de su presidencia.

    Referencia:Daniel Pipes
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    El Odio a los Judíos



    odio-a-israel

    Nosotros los musulmanes cometemos el error de pensar que a los europeos realmente les importamos, sobre todo los palestinos. Estamos equivocados. Simplemente los europeos odian más a los judíos de lo que nos odian y nos temen. La amarga verdad es que los europeos suelen intervenir en una crisis sólo si se les da la oportunidad de vapulear a los judíos. Ni siquiera mencionan a Siria, o las violaciones de mujeres y niños, ni las decapitaciones, por no mencionar la explotación, la discriminación, la esclavitud y otros crímenes contra la humanidad.

    No importa cuánto y con qué frecuencia los musulmanes lo intentemos, finalmente nunca podremos poner fin a la conexión que nuestras vidas parecen tener con la vida de los judíos. Ver la televisión árabe e islámica, especialmente durante el mes sagrado del Ramadán, lleva al espectador a la ineludible conclusión de que no tenemos vidas realmente propias, ni unidad ni valor: nuestra única motivación es tener a los judíos como un enemigo común, con nuestras vidas dependiendo de ellos. Tratamos a los judíos de la forma en que los rabiosos antisemitas cristianos los trataban en la Edad Media, culpándolos de todas las enfermedades, tragedias y desgracias. Los culpamos de los fracasos del Islam, aunque sólo nosotros somos culpables de las catástrofes que nos ocurren.

    Casi ninguna noche de Ramadán pasa sin tediosos dramas “históricos” en Al-Jazeera y otras canales de TV árabes, cuyo objetivo es lavarles el cerebro a los espectadores con la propaganda antisemita. Se ocupan de la negación de los judíos del mensaje del Profeta Mahoma, de los intentos judíos de envenenarlo y de traicionarlo en la Batalla de la Trinchera en Al-Medina. Casi todas las series terminan con la misma nota: el mensaje es siempre que el destino de los judíos en la Palestina que le robaron a los árabes será el mismo que Mahoma le causó en Khybar, serán sacrificados y sus mujeres e hijos serán vendidos como esclavos.

    Ese tipo de incitación les otorga a los judíos un poder satánico, nos hace pensar que pueden manipular los eventos en todo el mundo y son históricamente responsables de la planificación y realización de todo el mal que existe. En realidad, sin embargo, lo único que hace es glorificar sus capacidades y logros hasta el punto de convertirlos en una leyenda engreída. Así que nosotros mismos construimos el mito de la genialidad de los judíos, su fuerza intelectual y su talento creativo, aunque personalmente no estoy del todo seguro de que merezcan la reputación: son simples mortales como todo el mundo y, a menudo, menos.

    En mi opinión, la situación ha alcanzado tales proporciones dentro de la nación del Islam, que ahora es una enfermedad mental nacional, una obsesión colectiva para la que no veo ninguna cura. Acusamos a los judíos de querer dominar el mundo, pero una de las causas de nuestra enfermedad es que esperamos que el Islam domine el mundo.

    La regresión y falta de flexibilidad social y gubernamental, junto con la pobreza e ignorancia, perpetúan la impotencia de la nación del Islam y hacen que nos sea imposible cambiar, desarrollarnos y progresar – una situación frustrante y fea. Aunque tenemos sueños de dominar el mundo, nos revolcamos en la enfermedad y la pobreza, y estamos detrás de los tiempos en todos los campos modernos de emprendimiento. Nuestros diversos regímenes gozan de apoyo religioso y tribal, es por eso que son anti-democráticos y no pueden salvarse. Encontramos consuelo sólo en traer, imprudentemente, incontables masas de niños a un mundo sin nada que ofrecerles.

    Los países de Europa occidental fueron suficientemente afortunados, o suficientemente sabios, para deshacerse de la dominación política del fanatismo de la Edad Media y de separar iglesia y estado. Hoy el cristianismo es un valor social normativo, una cuestión de conciencia personal, y dicta y practica la ilustración en lugar de la violencia y opresión. La separación de iglesia y estado hizo posible que los europeos – y los estadounidenses – progresaran, y les dio una enorme ventaja sobre el resto del mundo. Nosotros, por el contrario, seguimos viviendo en la Edad Media.

    La actitud ilustrada y moderada de los cristianos hacia las comunidades islámicas en las ciudades europeas, que parcialmente está en función del miedo, hace que nuestros hermanos musulmanes extremistas incrementen su violencia hacia las comunidades que los acogen, suponiendo erróneamente que la moderación cristiana es el resultado de la debilidad de la sociedad occidental. El resultado es que a medida que pasa el tiempo la islamofobia crece más.

    A pesar de la nueva Ilustración, muchos europeos, entre ellos los líderes de la Unión Europea, siguen siendo fundamental y militantemente anti-semitas. En lugar de golpear la cabeza de los judíos, como lo hacían sus antepasados – simplemente aprobando leyes discriminatorias, obligándolos a vivir en guetos y matándolos – ahora es políticamente correcto atacar a Israel, pretendiendo que los israelíes no son judíos. Debajo de su corrección política, sigue ardiendo su antiguo e innato antisemitismo. Para algunos cristianos, como para los musulmanes, el odio a los judíos se basa en un antiguo fundamento religioso, un legado de la Edad Media, y es tan básico y está tan arraigado que están dispuestos a apoyar a los musulmanes en casi cualquier cosa, siempre y cuando perjudique a los judíos de alguna manera.

    El resultado es que los musulmanes cometemos el error de pensar que los europeos realmente se preocupan por nosotros, especialmente por los palestinos. Estamos equivocados: los europeos simplemente odian a los judíos más de lo que nos odian y nos temen. La amarga verdad es que los europeos suelen intervenir en una crisis sólo si se les da la oportunidad de vapulear a los judíos. Cuando cientos de miles, incluso millones, de musulmanes son sacrificados por otros musulmanes, como la masacre en Siria y el reciente aumento de la violencia en Darfur – el apático liderazgo europeo no levanta un dedo.Al mismo tiempo, la Unión Europea está obsesionada con su necesidad de condenar, sancionar y boicotear los asentamientos judíos en la ocupada Margen Occidental. Ni siquiera menciona a Siria, con sus cientos de miles de civiles asesinados por el gobierno y sus millones de refugiados, o las atrocidades que se cometen en el mundo árabe-musulmán, las violaciones de mujeres y niños, las decapitaciones y la crueldad y el asesinato sin sentido, por no hablar de la explotación, la discriminación, la esclavitud y otros crímenes contra la humanidad.

    El mes sagrado del Ramadán es el momento de examinar nuestras conciencias. Para mi gran pesar, en todas partes del mundo donde hay musulmanes hay asesinatos, derramamiento masivo de sangre y ataques terroristas. Debemos dejar en paz a los judíos, no son responsables de nuestras tragedias y el odiarlos no curará a la Nación del Islam ni la llevará con éxito al siglo XXI.
    Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

    Referencia:Por Israel
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    Egipto, Al Fatah, Hamás

    Jaled Abu Toameh 



    Mientras el Ejército egipcio sigue demoliendo casas y túneles de contrabando, los dirigentes de Fatah en la Margen Occidental confían en que pronto podrán regresar a la Franja de Gaza.

    En determinado momento, los líderes de Fatah confiaron en que Israel derribaría a Hamás mediante la fuerza militar. Ahora esperan que sean los nuevos gobernantes de Egipto los que hagan el trabajo.

    Acosados representantes de Hamás afirman que el grupo palestino Tamarod está dirigido y entrenado por el Servicio General de Inteligencia egipcio y por Fatah, y que tiene por objetivo derribar su régimen en la Franja de Gaza. Fuerzas de seguridad del Movimiento de Resistencia Islámico han detenido a algunos activistas palestinos y a periodistas como parte de un intento de frenar al nuevo grupo.

    Siete años después de ser expulsados por Hamás, los dirigentes de Al Fatah tienen motivos para ser optimistas respecto a sus posibilidades de recuperar el control sobre la Franja. Un alto dirigente de la organización ha llegado a declarar que ni a él ni a sus amigos les importaría regresar a Gaza "a bordo de un tanque egipcio".

    El derrocamiento del presidente egipcio Mohamed Morsi, de los Hermanos Musulmanes, y la ulterior ofensiva de la Seguridad egipcia contra los grupos terroristas del Sinaí, así como el endurecimiento del bloqueo sobre la Franja de Gaza, han herido a Hamás de tal forma que sus dirigentes consideran que se encuentran en estado de guerra contra la mayor nación árabe.

    La elección de Morsi como presidente pareció acabar con el sueño de Fatah de regresar a Gaza. Mientras estuvo en el poder, hizo cuanto pudo por reforzar la posición de Hamás y ayudarle a endurecer su control sobre la Franja. Por primera vez, los dirigentes de Hamás Jaled Mashal e Ismaíl Haniye fueron invitados a reuniones en el palacio presidencial egipcio, para consternación de los líderes de Fatah, incluido Mahmud Abás. Morsi también relajó las restricciones que pesaban sobre los viajes a la zona fronteriza con la Franja, y permitió a dirigentes y miembros de Hamás que entraran libremente en el Sinaí y en ciudades egipcias. Además, concedió la ciudadanía egipcia a miles de gazatíes, entre ellos varios altos cargos del Movimiento, lo que irritó aún más a Fatah.

    Pero ahora que las relaciones entre Hamás y Egipto parecen haber alcanzado un nuevo mínimo, representantes de Fatah creen que ha comenzado la cuenta atrás para la caída del movimiento islamista.

    Algunos representantes de Hamás hablan de "conspiración" para traer a Fatah de vuelta a Gaza, lo que no resulta sorprendente. Están convencidos de que los nuevos dirigentes egipcios, que desprecian a su organización por formar parte de los Hermanos Musulmanes, están trabajando para minar su régimen en el enclave y facilitar el regreso de sus rivales. "Los egipcios están asfixiando a la Franja de Gaza", se quejó el portavoz de Hamás Fawzi Barhum. "Están castigando a toda su población negándole medicinas, alimentos y combustible".

    El nuevo régimen egipcio considera a Hamás una amenaza para la seguridad nacional, por lo que las autoridades de El Cairo se han abstenido de mantener cualquier contacto con representantes de la organización desde la caída de Morsi.

    Hace dos semanas, el ministro de Exteriores egipcio, Nabil Fahmy, llegó a Ramala para reunirse con Abás y tratar sobre la situación existente en la frontera entre la Franja y Egipto. Según fuentes palestinas, durante la visita Fahmy dejó claro que a Egipto le gustaría ver a las fuerzas de Abás de vuelta en Rafah. Hamás expulsó a dichas fuerzas del paso fronterizo en el verano de 2007. Desde la destitución de Morsi, los egipcios han impuesto severas restricciones fronterizas y dejan pasar sólo a unas decenas de palestinos al día.

    La visita del ministro egipcio a Ramala se produce en el contexto de los esfuerzos de El Cairo por minar el control de Hamás sobre la Franja. Según las fuentes citadas, tras la visita, Abás expresó su gran satisfacción por la dura política egipcia contra el movimiento islamista. Posteriormente declaró a dirigentes de Fatah que Hamás estaba actuando en contra de la seguridad nacional egipcia al enviar a sus combatientes al Sinaí y a otras zonas de Egipto.

    Los representantes de Fatah también se muestran animados por la aparición del grupo anti Hamás Tamarod ("Rebelión"). En las últimas semanas, este movimiento ha emitido cinco comunicados en los que manifiesta su compromiso de luchar contra el régimen "represivo y supresor" de Hamás. El nuevo grupo, inspirado por el movimiento egipcio del mismo nombre, contrario a Morsi, ha convocado diversas manifestaciones contra Hamás, como la del 11 de noviembre.

    Por sí sola, Fatah nunca sería capaz de regresar a la Franja de Gaza. A diferencia de Egipto, no posee un Ejército que pueda acudir en su rescate y apartar a Hamás del poder. Pero incluso si las duras medidas de seguridad egipcias y el bloqueo lograran finalmente derribar a Hamás, no está claro que los gazatíes tomen las calles para recibir a Abás y a Fatah. Después de todo, el Movimiento de Resistencia Islámico palestino sigue gozando de un amplio apoyo entre la población. Además, hay buenos motivos para creer que el brazo fuertemente armado de Hamás y su aparato de seguridad lucharían hasta el último suspiro para impedir que Fatah recuperara el control sobre su minientidad islamista.

    Referencia:Libertad Digital
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