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14 de diciembre de 2014

Erdogan, el neo-otomano



”Erdogan,


Por Clifford D. May
Turquía debería haber formado parte de la solución; en cambio, se ha convertido en parte del problema. El problema, por supuesto, es la difusión del yihadismo por todo Oriente Medio, el norte de África y más allá.

Ankara ha amparado y ayudado al Frente Al Nusra, una filial de Al Qaeda; al Estado Islámico, que ha convertido amplias zonas de Siria e Irak en campos de la muerte; a la República Islámica de Irán, que aún es considerada por el Gobierno estadounidense como el principal promotor mundial del terrorismo y va camino de conseguir armas nucleares; y a la Hermandad Musulmana, incluida Hamás, su rama palestina.

También resulta preocupante el discurso que estamos oyendo a los dirigentes turcos. Fikri Isik, el ministro de Ciencia, Industria y Tecnología, afirmó la semana pasada que quienes descubrieron que la Tierra era redonda fueron científicos musulmanes. Dos semanas antes, el presidente Recep Tayyip Erdogan insistió en que marinos musulmanes llegaron a América trescientos años antes que Colón… que descubrió que unos musulmanes bien asentados en Cuba habían construido una hermosa mezquita.

Podría ignorarse semejante mistificación diciendo que no son más que intentos de halagar el orgullo musulmán. Resulta más difícil disculpar la creciente xenofobia de Erdogan, que hace poco declaró:

Los extranjeros aman el petróleo, el oro, los diamantes y la mano de obra barata del mundo islámico. Les gustan los conflictos, las peleas y disputas de Oriente Medio.
Y añadió que los occidentales

parecen amigos, pero nos quieren muertos, les gusta ver cómo mueren nuestros hijos. ¿Durante cuánto tiempo vamos a aguantarlo?
Si Turquía no fuera más que otra dictadura ramplona, nada de todo esto importaría demasiado. Pero es una república de mayoría musulmana (98%), con una economía dinámica (que no depende de la extracción de petróleo); es miembro de la OTAN (lo que le convierte oficialmente en aliada de Estados Unidos) y candidato a entrar en la Unión Europea (aunque esa posibilidad ahora parece lejana).

Hace tan sólo tres años, el presidente Obama incluyó a Erdogan en la lista de los cinco líderes mundiales con los que tenía vínculos personales especialmente estrechos. Consideraba al dirigente turco un moderado, su intérprete del tumultuoso y confuso mundo islámico y su puente hacia el mismo.

Hoy, como indica detalladamente un nuevo informe de Jonathan Schanzer y Merve Tahiroglu, compañeros de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD), Erdogan se niega a permitir que la coalición formada en agosto y encabezada por Estados Unidos lance ataques contra el Estado Islámico desde territorio turco.

Y, lo que es aún peor, cada vez surgen más evidencias de que hay armas y combatientes que están pasando de Turquía a Siria, donde llegan al Estado Islámico. Miembros de la Administración turca están haciendo la vista gorda… o puede que incluso estén facilitando ese tráfico. Hay petróleo robado que se mueve en el otro sentido: se vende para recaudar fondos para el EI. Schanzer y Tahiroglu escriben que en la propia Turquía el grupo islamista “ha establecido células para reclutar militantes y para otras operaciones logísticas”. La semana pasada, el principal partido kurdo acusó al Gobierno de Erdogan de permitir que combatientes del Estado Islámico atacaran la ciudad kurda siria de Kobani desde Turquía.

El informe de la FDD cita numerosas fuentes que afirman que Turquía también ha prestado ayuda al Frente Al Nusra, filial de Al Qaeda. Ciertamente, el Gobierno turco, al igual que la Administración Obama, busca la caída del dictador sirio Bashar al Asad, sátrapa de la República Islámica de Irán. El informe cita a un representante turco que afirma que los combatientes de Al Nusra son esenciales para dicho objetivo, y añade: “Cuando Asad se haya ido sabremos cómo ocuparnos de estos grupos extremistas”.

¿De verdad? Hamás es un grupo extremista y a uno de sus principales líderes, Saleh al Aruri, se le ha permitido establecer su cuartel general en Turquía. En agosto, la agencia de seguridad israelí, el Shin Bet, dijo que había frustrado una conspiración dirigida por Hamás para derrocar al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, y que Aruri estaba detrás de ella. Éste también reivindicó –en presencia del viceprimer ministro turco– el secuestro y asesinato de tres muchachos israelíes en la Margen Occidental a principios de este verano, un acto terrorista que desató una guerra en Gaza entre Israel y Hamás librada durante cincuenta días.

Y hay más: acusaciones verosímiles de que Turquía ha ayudado a los gobernantes iraníes a eludir las sanciones; el hecho de que Turquía encarcela más periodistas que cualquier otro país; la comparación que hizo Erdogan entre israelíes y nazis (adivinen a quienes considera más brutales) y su promesa de “hacer desaparecer Twitter” (“No me importa lo que diga la comunidad internacional. Verán la fuerza de la República Turca”).

Para poder comprender en qué se ha convertido Turquía ayuda saber algo de lo que fue. Estambul fue antaño Constantinopla, una capital cristiana del mundo antiguo. En 1453 cayó ante las feroces tropas del Imperio Otomano y el Califato. Los líderes políticos y religiosos del islam establecieron pronto la Sublime Puerta, el Gobierno central de su creciente imperio.

Casi 500 años después, tras la I Guerra Mundial, el imperio colapsó y el Califato se disolvió. La moderna Turquía surgió de las cenizas gracias al liderazgo de Mustafá Kemal Atatürk, un general visionario que creía que el progreso y la prosperidad sólo se alcanzarían separando Mezquita y Estado. Su objetivo era convertir Turquía en una nación, en una tan moderna y poderosa como cualquier otra de Europa.

Un siglo más tarde, el mundo tiene un aspecto bastante diferente. Hay buenos motivos para creer que Europa está en declive y que América retrocede (son fenómenos separados). Si bien puede que sea ilusorio creer que Colón encontró musulmanes en el Caribe, no resulta disparatado creer que, en décadas futuras, feroces guerreros musulmanes alteren profundamente el orden mundial una vez más.

Visto así, Erdogan parece un neo-otomano, que sueña con comandar a los musulmanes (y a quienes se les hayan sometido) de muchos países. Si es así, la brecha entre Turquía y Occidente no puede sino ensancharse.

Foundation for the Defense of Democracies

Referencia: elmed.io
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7 de diciembre de 2014

Opinión: Israel debería reaccionar



”Israel


Peter Berkowitz leer más▼▲
Peter Berkowitz es miembro senior de Hoover  Institution, Stanford University. Sus escritos son publicados en www.PeterBerkowitz.com y se puede seguir en Twitter@BerkowitzPeter.  Fuente: Newsweek//2 de diciembre, 2014.


El verano pasado Hamas lanzó, contra Israel,  otra ronda de guerra. El Estado judío respondió con la “Operación Margen Protector”. Como consecuencia del conflicto militar, de 50 días, actores internacionales  lanzan, contra Israel,  otra ronda de guerra “jurídica”.

Organismos de Naciones Unidas, cortes internacionales y locales, círculos diplomáticos, organizaciones no-gubernamentales y facultades de derecho  europeas y americanas preparan  el próximo ataque a Israel.

En teoría, al pedir cuentas a Israel se busca salvaguardar los derechos humanos, respetar la ley internacional y constreñir la brutalidad inherente a la guerra. En la práctica, eso criminaliza el derecho de Israel a defenderse y abusa de los principios clave del Derecho Internacional. Además, al premiar a Hamas (que comete el doble crimen de militarizar las zonas urbanas en Gaza y apuntar a poblaciones civiles en Israel), la guerra jurídica destinada a Israel incentiva el terrorismo y debilita la capacidad de defensa tanto de e EEUU como de Occidente.

Para defenderse mientras que también refuerza el interés a largo plazo de otras democracias liberales comprometidas en el conflicto contra el terrorismo transnacional, Israel debería emprender un ataque preventivo, tanto en la arena legal como en la corte de opinión pública. Los hechos y la ley están del lado de Israel.

El cuartel de facto para la agresión legal internacional contra Israel está en Ginebra y es  el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Sus miembros incluyen a estados autoritarios (tales como China, Cuba, Pakistán, Rusia y Arabia Saudita). En acciones que solo pueden ser entendidas a través de un prisma orwelliano, ese organismo de Naciones Unidas alaba, como  rutina,  a regímenes como Irán, el estado auspiciante líder en el mundo de terrorismo por sus records de derechos humanos.

El UNHRC autorizó, en 2009,  el injurioso informe Goldstone. A pesar de la falta de pruebas  relevantes, el informe dictó la espuria sentencia que, Israel, cometió crímenes de guerra y  contra la humanidad al adoptar, de modo deliberado en su conflicto entre diciembre de 2008 y enero de 2009 con Hamas,  una estrategia diseñada para aterrorizar a la población palestina de Gaza. En 2011, el Juez Richard Goldstone, líder del equipo de UNHRC, retiró la odiosa acusación. Pero mucho daño ya se había ocasionado a la reputación de Israel en la opinión pública internacional.

El UNHRC está obsesionado con el Estado judío. A pesar que Israel es uno de los 193 estados miembro de Naciones Unidas, y su población de 8.2 millones representa, casi, el 0.1 % de los aproximadamente 7.2 billones de personas en el mundo, UNHRC dedica más atención a la forma de resoluciones  específicas por países y condenas a supuestas violaciones de Israel que lo que hace con cualquier otro país.

Fiel a su estilo, en una resolución del 23 de julio promulgada en medio del combate del último verano, UNHRC proclamó que, Israel, viola  el derecho internacional y autorizó una investigación de esa conducta. La prisa de UNHRC para investigar es, casi, tan odiosa como su premura por el juicio. Eso es porque, el acuerdo de las leyes internacionales de guerra, establece una considerable deferencia en el trato de  acusaciones serias en los crímenes de guerra.

Solo si un estado se muestra incapaz o falto de voluntad para dirigir investigaciones consistentes con el Estado de Derecho, las instituciones internacionales intervienen. Sin embargo, UNHRC no dio a Israel ninguna oportunidad para demostrar su capacidad y voluntad de cumplir con sus obligaciones legales. Cuando UNHRC quiere respeta (sobre un fallo) el principio de deferencia.   En mayo de 2009, un mes después de autorizar, de manera inapropiada,  a la misión Goldstone a investigar un conflicto, en que menos de 1500 gazatíes (incluyendo a combatientes y civiles), resultaron muertos- UNHRC  se negó a lanzar una investigación en Sri Lanka. Informes creíbles de ese momento indicaron que, las fuerzas de gobierno, asesinaron a unos 20.000 civiles Tamil- estimaciones posteriores hablaron de cifras de muertos mayores  en su derrota final de los Tamil Tigers. Sin embargo, la resolución de UNHRC elogió al gobierno de Sri Lanka, destacando su “continuo compromiso” con los Derechos Humanos.

UNHCR expuso su animosidad al designar al canadiense William Schabas para encabezar la actual investigación de Israel. Profesor de Derecho Internacional de la Universidad Middlesex (Londres), Schabas instó al Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu, en 2012,  a ser  arrastrado hacia  la Corte Penal  Internacional.

Aryeh Neier- director fundador de Human Rights Watch, ex director de ACLU, y presidente emérito de la George Soros´s Open Society Foundation- declaró que “todo juez que, antes, solicitó la acusación del acusado, será recusado”. El profesor de Leyes, Schabas, pretende ser confundido por interés y UNHRC no ve ningún problema.

En apariencia eso es porque,  cuando se trata de Israel, la imparcialidad no es el objetivo. UNHRC se molesta, siquiera,  en intentar parecer imparcial. La profesora de Derecho de Georgetown, Christina Cerna, sugiere que UNHRC elige a Schabas por su sesgo parcial.

El 5 de noviembre, Amnistía Internacional publicó un informe que provee un atisbo de lo que se espera de la comisión Schabas. Su propósito fue “examinar los ataques israelíes  perpetrados a hogares civiles deshabitados, a la luz de las obligaciones de Israel bajo la ley humanitaria internacional, de modo especifico, las reglas de  conducta de las hostilidades”. Concluyó que Israel “fracasó” al  “tomar las precauciones necesarias para evitar el daño excesivo a civiles y a propiedades de civiles”. A pesar que el informe de Amnistía admite que faltaba información sobre las decisiones israelíes, falló al reconocer que, la falta de esos hechos,  invalidaba sus juicios legales.

El Ministerio de RREE de Israel respondió de manera puntual: “El informe ignora los crímenes de guerra perpetrados por Hamas, incluyendo el uso de escudos humanos, así como el  almacenamiento de municiones y disparos hacia centros de población civil israelíes desde el interior de escuelas, hospitales, mezquitas y barrios civiles en Gaza”. Sin embargo, las tácticas censurables de Hamas son relevantes para determinar el nivel de fuerza al que Israel tenía el derecho en su auto-defensa.

En este medioambiente internacional hostil, los expertos israelíes  están preocupados sobre la publicación (marzo, 2015) del informe Schabas. Tanto por la falta de familiaridad con las leyes de guerra internacionales como por la simpatía fuera de lugar de la visión convencional, algunos intelectuales, incluyendo a profesores de Derecho, están tentados a concluir que Israel tiene pocas respuestas legales. Parecen  creer que, Israel, debería aceptar, de manera contrita, los hallazgos fácticos de UNHRC, sus conclusiones legales y recomendaciones prácticas y concentrarse en el control de daño.

No hay opción que  el gobierno de Netanyahu adopte ese enfoque. Ni debería hacerlo. Si lanzar una ofensiva contra la “corte canguro de UNHRC” es otra cuestión.

Aquí hay cinco reclamos  defectuosos que pueden informar a la comisión de Schabas, y los lineamientos de las respuestas que Israel debería afilar para un ataque preventivo, con anticipación, al próximo informe de la comisión.

Las acciones militares de Hamas contra Israel son defensivas porque, a pesar de su retirada en 2005, Israel continúa ocupando la Franja de Gaza. Bajo el derecho internacional, un área es ocupada si fuerzas hostiles ejercen sobre ésta un “control efectivo”;  esto es, tienen las botas en el territorio y desempeñan funciones de gobierno. Dado que no hay soldados israelíes en Gaza y Hamas gobierna Gaza, Israel no la ocupa.

El bloqueo marítimo de Israel a Gaza es ilegal. El informe de la Comisión Palmer de Naciones Unidas, 2011 (que trata de la controversia de la flotilla en 2010) concluyó que dado que Hamas está emprendiendo la guerra- su Carta (1988) declara una guerra de aniquilación contra Israel- Israel tiene el derecho de imponer un bloqueo marítimo como auto-defensa para evitar la importación, hacia Gaza,  de armas y materiales para su producción, siempre que permita cubrir las necesidades humanas básicas de la población civil de Gaza, lo cual Israel hace. De manera similar, el control de Israel de algunas fronteras terrestres de Gaza (Egipto vigila una frontera terrestre) y el espacio aéreo son medidas de legítima defensa bajo las leyes internacionales; que  buscan protegerse contra la agresión armada de Hamas, incluyendo el disparo de morteros, cohetes, misiles y la construcción  y explotación de túneles de ataque transfronterizo.

Israel usó fuerza desproporcionada durante la Operación Margen Protector porque, casi,  2150 palestinos fueron asesinados, en tanto que menos de 75 israelíes resultaron muertos. La proporcionalidad no está determinada por las bajas contabilizadas. Eso requiere que la fuerza usada, para eliminar amenazas militares, no sea excesiva. A principios de este mes, el General Martin Dempsey, presidente del Joint Chiefs of Staff, declaró su opinión que en la Operación Margen Protector, “Israel realizó grandes esfuerzos por limitar el daño colateral y las bajas de civiles”. Dado que, el lanzamiento ilegal de Hamas de miles de cohetes desde zonas civiles les causó la pérdida de su inmunidad, las muertes de civiles palestinos deberían ser, se presume,  entendido como responsabilidad de Hamas.

Israel se equivocó al no cooperar con Goldstone y debería hacerlo con Schabas. Israel rehusó  colaborar  con la investigación de UNHRC (2009) y debería, esta vez,  volver a hacerlo.  Israel es la única nación para la cual UNHRC  exige esas  investigaciones en medio de la batalla. Israel no debería colaborar en la creación de un organismo especial legal vigente sólo para él, en particular teniendo en cuenta el fuerte sesgo de UNHRC.

Los procedimientos legales israelíes para investigar crímenes de  guerra son inadecuados. El sistema israelí se compara, de modo favorable, con los que EEUU, Reino Unido, Canadá, Australia y otros,  dentro de la familia de las democracias liberales.

Para contrarrestar que, el próximo golpe a su buen nombre, sea colocado por la comisión Schabas, Israel debería continuar con sus propias investigaciones e implementar, como prevención, un estudio  preliminar sobre el conflicto de Gaza - 2014, incluyendo fotografías y videos que documentasen los crímenes de guerra de Hamas e ilustrasen los esfuerzos de Israel para minimizar las bajas de civiles. Los embajadores de Israel deberían explicar los hallazgos del informe en las editoriales de los periódicos líderes europeos y americanos.    Y los embajadores deberían inundar las ondas de radio y apariciones en TV. Que los hechos, la ley y los intereses de la democracia liberal estén del lado de Israel, por sí solo, no aseguraran la victoria. Pero ayuda a reunir al frente interno y ganar el apoyo, decente y razonable, desde el extranjero.

Referencia:Cidipal
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Israel, Italia, la judería italiana


Por Juan Antonio Cabrera Montero
”Israel,


En su penúltimo libro, Portico d’Ottavia 13, la historiadora hebrea italiana Anna Foa nos contaba la terrible historia de los habitantes de ese edificio, situado en el gueto de Roma, durante la redada nazi del 16 de octubre de 1943. Ahora, dentro de una nueva colección –Ritrovare l’Italia–, presenta una guía de las juderías y de los guetos que existieron en lo que hoy es Italia.

Presentamos este libro no sólo por el evidente interés que posee la historia de los hebreos italianos, también por la continua relación de éstos con Israel. La primera mención de la presencia judía en Italia data del siglo II a. C. Ya al final de la edad republicana, la comunidad israelita en Roma estaba compuesta por más de treinta mil miembros. Tras la destrucción de Jerusalén por parte de Tito en el año 70 d. C., muchos judíos encontraron refugio en la capital del Imperio. Fue una de las primeras migraciones forzadas, en este caso hacia la actual Italia, que se irían repitiendo con mayor o menor regularidad a lo largo de la historia. No obstante, ya a partir de la Edad Media se inició el camino de retorno hacia Israel. En el s. XVI, por ejemplo, el 10% de los hebreos de Safed provenía del sur de Italia. La presencia italiana en Israel creció considerablemente durante el s. XX, debido a circunstancias particulares y factores ideológicos, culturales e incluso sentimentales; también a las sucesivas crisis políticas y económicas italianas, notable contraste con el continuo y positivo desarrollo israelí. De esta manera, muchos italkim llegaron a Israel tras las leyes raciales fascistas de 1938, otros inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial; más tarde, tras la Guerra de los Seis Días (1967), así como en la última década.

Minoría importante, el judaísmo ha estado siempre presente en la historia de Italia. Una historia difícil, controvertida, llena de tensiones y claroscuros por ambas partes –hebrea y cristiana–, temporal o permanente –curiosamente, la presencia judía en la cristianísima Roma nunca se ha visto interrumpida, al contrario de lo sucedido en la mayor parte de las principales ciudades europeas–.

Las comunidades hebreas italianas, contrariamente a lo que generalmente se cree, preceden a la subdivisión del mundo hebreo entre asquenazíes y sefardíes; es más, al menos parte del gran grupo asquenazí tiene sus orígenes en grupos de hebreos italianos que encontraron refugio en la actual Alemania a partir del s. VIII. Italia se sitúa, de este modo, como uno de los lugares de origen de la diáspora occidental. Sólo más tarde, a partir de los siglos XII-XIII, los hebreos italianos se irán mezclando con los asquenazíes y los sefardíes, que encontrarán refugio en la península itálica tras el inicio de las persecuciones que comenzaban a surgir en Alemania y en Francia en un primer momento y que se extenderían en los siglos sucesivos a la práctica totalidad de las nuevas naciones europeas.

El libro recoge los aspectos fundamentales de la historia de los judíos italianos. Motivos culturales y religiosos –exigencias rituales, necesidad de mataderos propios, cementerios diferentes, etc.–, unidos a circunstancias políticas –leyes cada vez más restrictivas–, hicieron que las comunidades fueran abandonando el ambiente rural y se concentraran en los núcleos urbanos ya en la Edad Media. El equilibro entre la mayoría cristiana y la minoría hebrea se mantuvo durante largo tiempo, interrumpido ocasionalmente por alguna crisis o conflicto más o menos aislado. A partir del s. XIII la situación comenzó a deteriorarse. Las comunidades del sur comenzaron a emigrar hacia el norte, incluso la propia comunidad romana se vio muy mermada. Comenzó un período de éxodo espontáneo –así lo denomina la autora–, determinado esencialmente por la marginalización económica de Roma en aquella época y no por las persecuciones. A este fenómeno se une la llegada de hebreos franceses y alemanes a las regiones septentrionales de la península y la creación de pequeñas comunidades en Umbría, Toscana, Emilia Romaña y otras regiones. Los hebreos de estas comunidades, por expreso deseo de las ciudades, gestionaban bancos de préstamo. De la necesidad de regular la presencia de una de estas comunidades, en este caso de asquenazíes, por tanto de origen alemán, nace en 1516 el gueto de Venecia. El primer gueto: toma este nombre, geto, de las fundiciones que habían existido previamente en la zona, la isla de Cannaregio. Cuatro décadas más tarde, el fenómeno de la guetización se irá extendiendo: a Roma (1555) le seguirá la mayor parte de las ciudades italianas donde existía un núcleo de población hebrea.

La autora traza un itinerario en busca de las huellas de los hebreos italianos en los lugares donde han vivido en el pasado y de los cuales se ha perdido casi la memoria, así como en las zonas más conocidas en las que han habitado hasta tiempos más recientes. A modo de guía, se inicia el recorrido en el sur –Sicilia, Calabria, Apulia–, lugares que albergaron las primeras comunidades hebreas antes de la llegada del cristianismo. La autora nos cuenta sus orígenes, su historia, los restos que quedan de su presencia, sus juderías –barrios abiertos de mayoría hebrea–. Las diferentes persecuciones, las presiones proselitistas y, finalmente, la expulsión del año 1541 dejarán estas regiones del sur, bajo dominio español, sin presencia hebrea. Esto explica la ausencia de guetos en el sur de la actual Italia.

El libro continúa con la descripción de la historia judía en otras zonas y ciudades de Italia: Venecia, Roma, Bolonia, Mantua, Ferrara, Ancona, Livorno, Turín, entre otras. Una narración ágil, completa, ajena a prejuicios o polémicas estériles, aderezada también con anécdotas que describen la vida cotidiana. Un libro breve, ameno y muy bien documentado, ideal para quien desee conocer y visitar una parte minoritaria pero importante de Italia con otra perspectiva.

Referencia:elmed.io
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Breve historia de Israel y Palestina (1)


Por Marcos Aguinis
”Breve
Mapa del cartógrafo alemán Heinrich Bunting,
de 1581, que representa
a Jerusalén como el centro del mundo.

No es fácil reducir una historia larga a un artículo corto. Lo intentaré.

El pequeño espacio que se disputan árabes y judíos se encuentra ubicado en un conflictivo lugar. Las crónicas más viejas documentan pulseadas entre Egipto al sur y Mesopotamia al norte. Luego vinieron las sangrientas conquistas asirias, babilonias, persas, griegas, romanas, árabes, cristianas, turcas e inglesas, hasta llegar al día de hoy, en que se eterniza la confrontación entre pueblos arraigados a esa tierra que, para respaldar sus derechos, se basan en sus propias narrativas.

Un chiste judío propone que los antiguos israelitas marcharon de Egipto a Canaán por la tartamudez de Moisés. Dios le ordenó: “Lleva mi pueblo a la Tierra Prometida, la tierra que mana leche y miel; llévalo a Canadá”, y Moisés repitió a sus columnas con gran esfuerzo: “¡Vamos a Can… can… na… án!”. Y allí los encajó.

El vocablo Palestina no existía. No es mencionado ni una vez en la Biblia ni en ningún otro documento de la antigüedad.

Los israelitas consiguieron unificar a las diversas tribus y pueblos que habitaban entre el río Jordán y el Mediterráneo. David, mil años antes de la era cristiana –había nacido en la aldea de Belén (Beth-léjem, en hebreo, “casa del pan”)–, convirtió en su capital el vecino y estratégico caserío jebuseo, ubicado a pocos kilómetros al norte; le impuso el nombre de Jerusalén (en hebreo, “ciudad de la paz”). Su hijo Salomón construyó allí el Templo. Después se produjo una escisión entre los habitantes del norte y el sur del pequeño país. El norte se llamó Reino de Israel y el sur, Reino de Judá. Los asirios conquistaron y destruyeron el reino del norte. Siglos después los babilonios hicieron lo mismo con el del sur. Unas siete décadas más tarde el emperador Ciro, de Persia, auspició el regreso a Jerusalén de los exiliados de Judá, quienes ya habían empezado a cantarle salmos de exquisita inspiración:

Si me olvidara de ti, oh Jerusalén,/ mi diestra se paralice/ y mi lengua se pegue al paladar.
Luego de la breve conquista helénica, los macabeos recuperaron la independencia de Eretz Israel (Tierra de Israel), que duró hasta la conquista romana. Los emperadores Vespasiano y Tito tuvieron que poner el pecho para frenar las sublevaciones judías y arrasaron Jerusalén, el Templo y varias fortalezas. Pero la resurrección de Judea era un problema que no lograban impedir. No olvidemos que un agravio adicional a Jesús –herido con infinita crueldad y aparentemente derrotado– fue instalar sobre la cruz una sigla elocuente: INRI (Jesús el Nazareno, Rey de los Judíos). ¡Vaya rey!, se burlaron los romanos mientras disputaban sus despojos.

¿Y Palestina?

Todavía nada, inexistente.

Un siglo y medio después de Cristo se produjo otra importante sublevación. Jerusalén estaba en ruinas, el templo arrasado, las fortalezas de Herodion y Masada hechas añicos. Un guerrero llamado Bar Kojbá reinició la lucha, enloqueció a varias legiones romanas y consiguió una relativa independencia. Los romanos tuvieron que mandar la desproporcionada cifra de ochenta mil hombres, al mando del famoso general Julio Severo. Cuando consiguieron penetrar en la última fortaleza de Bar Kojba, tras un prolongado sitio, lo encontraron muerto, pero enrollado por una serpiente. El oficial romano exclamó: “Si no lo hubiese matado un dios, ningún hombre lo habría conseguido”. Adriano era el emperador de turno. En su libro Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar dedica muchas páginas a ese levantamiento. El emperador lucubró cómo poner fin a las reivindicaciones de los judíos por su querida Judea y su venerada Jerusalén. Primero les prohibió visitar Jerusalén, convertida en una guarnición militar, y pronto cambió el nombre a la ciudad por el de Aelia Capitolina. Al mismo tiempo, cambió la denominación de Judea o Israel por Palestina.

¡En ese momento apareció Palestina por primera vez! ¡Era el siglo II d. C.!

¿De dónde se obtuvo el vocablo? Fue otra ofensa romana. Palestina se escribía en latín Phalistina y hacía referencia a los filisteos, que la Biblia menciona desde Josué hasta David. Significa “pueblo del mar”. Habían llegado desde Creta, probablemente tras la implosión de la civilización minoica, y se establecieron en la costa suroeste del territorio. Jamás lograron conquistar el resto del país y terminaron integrados por completo en el reino de David. Nunca más hubo filisteos ni grupo alguno que los reivindicase. Se convirtieron en judíos. Quizás Einstein, Kafka, Marc Chagall, Ariel Sharón, Golda Meir y muchos otros notables descienden de antiquísimos filisteos convertidos en judíos, ¿quién lo puede saber?

La palabra Phalistina, además, no tuvo suerte. A ese territorio –que adquirió relevancia extraordinaria por la Biblia, base del cristianismo y luego del Corán– los judíos lo siguieron llamando Eretz Israel (tierra de Israel) y los cristianos Tierra Santa, y después los árabes lo bautizaron Siria Meridional. Los cristianos fundaron el efímero reino latino de Jerusalén en la primera Cruzada, y durante el Imperio Otomano se convirtió en una provincia irrelevante: el vilayato de Jerusalén. El país perdió brillo, se despobló y secó. Viajeros del siglo XIX como Pierre Loti y Mark Twain testimonian en sus escritos que atravesaban largas distancias sin ver un solo hombre.

Los nacionalismos judío y árabe nacieron casi al mismo tiempo. El judío a fines del siglo XIX y el árabe a principios de XX. Este último floreció en Siria, a cargo de pensadores y activistas cristianos que recibieron influencias europeas. Los sirios acusaron a los sionistas, es decir, a los nacionalistas judíos, ¡de haber inventado la palabra Palestina para quedarse con Siria Meridional! En realidad, ese nombre había resucitado como una palabra neutra frente al desmoronamiento del Imperio Turco.

***

La presencia judía en Tierra Santa fue una constante asombrosa. El alma judía añoraba año tras año, siglo tras siglo, milenio tras milenio, la reconstrucción de Eretz Israel con intenso fervor, parecido al que, mucho antes, había florecido junto a los nostálgicos ríos de Babilonia. Nunca dejaron de repetir: “¡El año que viene en Jerusalén!”. A fines del siglo XIX empezaron a llegar oleadas de inmigrantes que se aplicaron a edificar el país con caminos, kibutzim, escuelas, institutos técnicos y científicos, forestación obsesiva, universidades, teatros, naranjales, una orquesta filarmónica, aparatos administrativos. En 1870 fundaron en Mikvé Israel la primera escuela agrícola de la región.

Cuando terminó la Primera Guerra Mundial, Palestina fue desprendida de Siria y quedó en manos del conquistador británico por mandato de la Liga de Naciones. Quienes nacían en esa tierra eran palestinos, fuesen judíos o árabes. Antes de la independencia, que volvió a recuperar la palabra Israel, los judíos se llamaban a sí mismos palestinos. Y hablaban de “volver a Palestina”. El actual Jerusalem Post se llamaba Palestine Post y la Filarmónica de Israel se llamada Filarmónica de Palestina. ¡Pero eran entidades judías! Los antisemitas de Europa, toda América y Africa del norte les gritaban: “¡Judíos, váyanse a Palestina!”. Palestina era reconocida como el hogar de los judíos incluso por quienes los odiaban.

Los árabes tardaron en tomar conciencia de su propia identidad nacional. Al principio, hasta saludaron como beneficiosa la presencia del sionismo, como lo atestigua el encuentro entre Jaim Weizman, presidente de la Organización Sionista Mundial, y el rey Feisal de Irak. Pero Gran Bretaña, advertida de la compulsión judía por su emancipación, cortó dos tercios de la Palestina que le habían adjudicado e inventó el reino de Transjordania, donde instaló al hachemita Abdulá, hijo del jerife de La Meca. Cometió el delito de quitar derechos a los judíos, que reclamaban parte de ese territorio, y lo convirtió en el primer espacio Judenrein (limpio de judíos) antes del nazismo, porque no permitía que allí se instalase judío alguno. Tenebroso antedecente, desde luego. Pronto Gran Bretaña advirtió que sus aliados en la zona eran los árabes, no los judíos, y creó la Liga Árabe en 1945, para mantener su poder colonial. Olvidó que estaba allí para favorecer la construcción de un Hogar Nacional para el pueblo judío, el único que de forma permanente y con grandes sacrificios exigía la reconstrucción del país que le había dado su gloria. Es cierto que algunos judíos preferían que esa misión la cumpliese el Mesías y otros se volcaron a la causa de la revolución comunista, pero el núcleo central se agrupó en torno al sionismo, palabra que significaba –simple y elocuentemente– el renacimiento nacional y social del pueblo que más agravios, persecuciones y matanzas había sufrido en dos mil años.

Después de la Segunda Guerra Mundial arreció la demanda emancipadora judía. La potencia colonial llevó el caso a las Naciones Unidas para provocar su condena. El tiro le salió al revés: las Naciones Unidas votaron el fin del Mandato Británico y la partición de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe (no establecía que alguno se llamase Palestina, sino que eran parte de Palestina). Los judíos celebraron la resolución, pero los países árabes en conjunto decidieron violarla sin escrúpulos y barrer “todos los judíos al mar”, como lo atestiguan documentos de la época. El secretario general de la Liga Árabe amenazó con efectuar matanzas que dejarían en ridículo las de Gengis Khan. La guerra, por lo tanto, se presentaba como un hecho inminente. Y apuntaba a un nuevo genocidio, pocos años después del Holocausto. No había pudor en seguir asesinando judíos. Ni siquiera los que rechazaban semejante conducta propusieron una condena rotunda y eficaz.

El flamante Estado de Israel (nombre que adoptó, basado en la expresión hebrea Eretz Israel) no tenía armas –¿quién las vendería a un cadáver?– y debió enfrentar a siete ejércitos enemigos con las uñas y los dientes. Fue una lucha desesperada. ¡Los israelíes no contaban con un solo tanque ni un solo avión! La mayor parte de su armamento fue robado o arrancado a los británicos. Numerosos combatientes eran espectros que acababan de arribar, luego de sobrevivir en los campos de exterminio nazis. O triunfaban o morían. Fue la guerra en que cayó la mayor cantidad de judíos. En algunos lugares recurrieron a estrategemas para impulsar la rendición o la huida de sus enemigos, en otros atacaron sin clemencia. Sabían qué les esperaba en caso de ser vencidos. Los árabes estaban fragmentados entre quienes defendían sus tierras y quienes habían invadido y luchaban sin convicción. Al cabo de varios meses, con treguas que eran quebradas por alguno de los bandos, se llegó al armisticio y el trazado de fronteras arbitrarias.

Como consecuencia de esa guerra desigual –iniciada por los árabes–, aparecieron los refugiados. Refugiados árabes y refugiados judíos. Estos últimos eran los ochocientos mil judíos expulsados de casi todos los países árabes en venganza por la derrota. Los recibió Israel, pese a sus dificultades iniciales, y los integró a la vida normal, pese a que en ese tiempo y durante varios años debió sufrir un interminable bloqueo y mantener un estricto racionamiento. Los seiscientos mil refugiados árabes, en cambio, fueron encerrados por sus hermanos en campamentos, donde se los aisló y sometió a la pedagogía del odio y el desquite. Transjordania usurpó Cisjordania y Jerusalén Este, medida que justificaba su cambio de nombre; a partir de 1949, en efecto, se empezó a llamar Jordania (ambos lados del río Jordán); Egipto se quedó con la Franja de Gaza. La ocupación árabe de esos territorios duró 19 años. En esas casi dos décadas, ¡jamás se pensó ni reclamó crear un Estado árabe palestino independiente compuesto por Cisjordania, Jerusalén Oriental y Gaza! Ningún presidente, rey o emir árabe o musulmán visitó Jerusalén Oriental, convertida en un vilorrio sucio e irrelevante. No se permitía que los judíos fuesen a rezar al Muro de los Lamentos.

Sólo después de la Guerra de los Seis Días (conflagración que se produjo por la insistente provocacion árabe), se produjo la ocupación israelí de esos territorios y otros más (toda la Península del Sinaí, los Altos del Golán y trocitos de Transjordania). Entonces la historia pegó un brinco.

Referencia:elmed.io
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El rapto de Europa



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LA PALABRA – En una caricatura israelí del mes pasado podía verse al diminuto estado en el punto de encuentro de tres continentes: África asolado por el ébola, Asia como la tierra de Daesh (Estado Islámico), mientras que Europa aparecía con el rótulo de antisemitismo. Sin duda es una imagen desoladora, que seguramente muchos tildarán de paranoica, pero que refleja cómo se ve el mundo cercano desde Jerusalén y el país del que es capital.

En nuestro continente está mal visto ser tildados así, aunque las actitudes se ajusten a las definiciones existentes del antisemitismo, que podrían resumirse en no dar a los judíos los mismos derechos que a los demás, por ejemplo, a tener un estado propio. Y, si se reconoce ese derecho, ya no el de comportarse en situaciones de enfrentamiento bélico o antiterrorista igual que cualquier otro estado en su misma situación. Si lo que vale para todos no vale para el estado de los judíos (observad la diferencia con la malintencionada traducción de estado judío), entonces hay antisemitismo o judeofobia.

La larga historia antisemita de Europa, pese a las apariencias, tiene más que ver con la economía que con la religión. Desde la Edad Media la gran mayoría de masacres, pogromos, expulsiones y asesinatos masivos responden a una misma ecuación. Los judíos son aceptados por un mandamás a cambio de fuertes impuestos y subvenciones a sus aventuras militares, pero cuando llega el tiempo de pagar se azuzan contra ellos los lobos del hambre y las leyendas de odio. La historia se repite desde la Inglaterra medieval a la Alemania nazi, pasando por el fin del sueño sefardí o las prometidas emancipaciones revolucionarias.

El expolio europeo a los judíos suele comenzar por la discriminación a lo judío. También ahora, como anunciaron agoreros hartos de la historia regurgitada del Viejo Continente, la salida a la crisis económica, ética y a la amenaza yihadista pasa por sacrificar en el altar a un chivo que expíe los propios pecados. Ya lo dijo la nueva Alta Representante de la Unión Europea Federica Mogherini al asumir el cargo, que su objetivo era tener un Estado Palestino, aunque ello contraviniera lo firmado por los países europeos después de los Acuerdos de Oslo, que condicionaban la creación de dicho estado al resultado de unas negociaciones directas de las dos partes.

Resulta asombroso que, con la que está cayendo, el objetivo más acuciante de la Unión Europea sea el reconocimiento de un estado sin fronteras o recursos productivos, y cuyo débil liderazgo esté constantemente condicionado por facciones terroristas islamistas no nacionalistas, o sea, cuyo objetivo no es un estado propio, sino la expulsión de los judíos; la destrucción de Israel, no la convivencia de dos países. A estas alturas no es creíble que la postura paneuropea derive del desconocimiento de estas evidencias. La única explicación es que retomemos la vieja receta de traicionar a una parte de la ciudadanía (siempre la misma). Europa ha vuelto a ser raptada, pero no por seres mitológicos, sino por los fantasmas de su propia decadencia moral.

Jorge Rozemblum

Director de Radio Sefarad

Referencia:Radio Sefarad
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"Yo los acuso" - Sensacional discurso del embajador Prossor (24/11/2014)



El diplomático israelí en las Naciones Unidas Ron Prossor acusa claramente a los miembros de la Asamblea General, y especialmente a los decadentes países de la Unión Europea de adoptar posturas claramente anti-israelíes que demuestran, al igual que en el pasado, la endeble postura moral de ciertos países.

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Referencia:Hatzad Hasheni

Para leer la Transcripción del discurso▼▲
En el debate anual sobre el 29 de noviembre, ocasión en la cual, ONU declaró el programa de partición de la tierra de Israel en dos estados, el embajador Prosor disertó un discurso titulado “Yo acuso".

Sr. Presidente,

Me presento ante el mundo como un orgulloso representante del Estado de Israel y el pueblo judío. Estoy de altura antes de saber que la verdad y la moral están de mi lado. Y sin embargo, yo estoy aquí sabiendo que hoy en esta Asamblea, la verdad se convertirá en su cabeza y la moral dejada de lado.

El hecho del asunto es que cuando los miembros de la comunidad internacional hablan sobre el conflicto palestino-israelí, una niebla desciende a nublar toda lógica y claridad moral. El resultado no es real político, es surreal político.

El enfoque implacable del mundo sobre el conflicto palestino-israelí es una injusticia para decenas de millones de víctimas de la tiranía y el terrorismo en el Medio Oriente. Mientras hablamos, yazidis, Bahai, kurdos, cristianos y musulmanes están siendo ejecutados y expulsados por los extremistas radicales a un ritmo de 1.000 personas por mes.

¿Cuántas resoluciones fueron pasadas la semana pasada para hacer frente a esta crisis? ¿Y cuántas sesiones especial llamaste? La respuesta es cero. ¿Qué dice esto acerca de la preocupación internacional por la vida humana? No mucho, pero dice mucho acerca de la hipocresía de la comunidad internacional.

Me presento ante ustedes para decir la verdad. De los 300 millones de árabes en el Medio Oriente y África del Norte, al menos medio por ciento son verdaderamente libre - y son todos ciudadanos de Israel. Los árabes israelíes son algunos de los árabes más educados del mundo. Ellos son nuestros principales médicos y cirujanos, que son elegidos para nuestro parlamento, y que sirven como jueces de nuestro Tribunal Supremo. Millones de hombres y mujeres en el Medio Oriente darían la bienvenida a estas oportunidades y libertades.

Sin embargo, una nación tras otra, se situará en este podio hoy a criticar a Israel - la pequeña isla de la democracia en una región plagada por la tiranía y la opresión.

Sr. Presidente,

Nuestro conflicto nunca ha sido acerca de la creación de un Estado palestino. Siempre ha sido acerca de la existencia del Estado judío.

Hace sesenta y siete años, esta semana, el 29 de noviembre de 1947, las Naciones Unidas voto por la partición de la tierra en un estado judío y un estado árabe. Sencillo. Los judíos dijeron que sí. Los árabes dijeron que no. Pero no sólo dijeron que no. Egipto, Jordania, Siria, Irak, Arabia Saudita y el Líbano lanzaron una guerra de aniquilación contra nuestro estado recién nacido.

Esta es la verdad histórica de que los árabes están tratando de distorsionar. El Error histórico de los árabes se sigue sintiendo - en vidas pérdidas en la guerra, vidas perdidas por el terrorismo, y vidas marcadas por intereses políticos estrechos de los Emiratos.

Según las Naciones Unidas, cerca de 700.000 palestinos fueron desplazados en la guerra iniciada por los propios árabes. Al mismo tiempo, algunos 850.000 judíos fueron obligados a huir de los países árabes.

¿Por qué es, que 67 años después, el desplazamiento de los judíos ha sido completamente olvidado por esta institución, mientras que el desplazamiento de los palestinos es el tema de un debate anual? La diferencia es que Israel hizo todo lo posible para integrar a los refugiados judíos en la sociedad. Los árabes hicieron justo lo contrario.

La peor opresión del pueblo palestino tiene lugar en los países árabes. En la mayor parte del mundo árabe, a los palestinos se les niega la ciudadanía y están agresivamente discriminados. Ellos tienen prohibido poseer tierras y se les impidió ejercer ciertas profesiones.

Y, sin embargo ninguno - no uno - de estos delitos se mencionan en las resoluciones ante ustedes.

No se preocupan realmente por la difícil situación del pueblo palestino. No hay una sola resolución para hacer frente a los miles de palestinos muertos en Siria. Y si estuvieran tan preocupados verdaderamente por los palestinos, habría por lo menos una resolución para denunciar el trato a los palestinos en los campamentos de refugiados libaneses.

Pero no la hay. La razón es que el debate de hoy no se trata de hablar de la paz o de hablar por el pueblo palestino - se trata de hablar en contra de Israel. No es más que un festival de odio y ataques contra Israel.

Sr. Presidente,

Las naciones europeas afirman estar en Liberté, Egalité, Fraternité - libertad, igualdad y fraternidad - pero nada podría estar más lejos de la verdad.

A menudo escucho a los líderes europeos proclamar que Israel tiene derecho a existir en fronteras seguras. Eso es muy bonito. Pero tengo que decir - que hace tanto sentido como yo aquí de pie proclamando el derecho de Suecia a existir en fronteras seguras.

Cuando se trata de asuntos de seguridad, Israel aprendió de manera dura que no podemos depender de otros - ciertamente no en Europa.

En 1973, el día de Yom Kipur - el día más sagrado del calendario judío - las naciones árabes circundantes lanzaron un ataque contra Israel. Horas antes de que comenzara la guerra, Golda Meir, nuestra primer ministro entonces, tomó la difícil decisión de no lanzar un ataque preventivo. El Gobierno de Israel entiende que si lanzamos un ataque preventivo, perderíamos el apoyo de la comunidad internacional.

A medida que los ejércitos árabes avanzaron en todos los frentes, la situación en Israel creció gravemente. Nuestro número de bajas fue creciendo y estábamos corriendo peligrosamente bajas en las armas y municiones. En este, nuestro momento de necesidad, el Presidente Nixon y el Secretario de Estado Henry Kissinger, acordaron enviar aviones Galaxy cargados con tanques y municiones para reabastecer a nuestras tropas.

Los Estados árabes fueron acercándose y nuestra propia existencia estaba amenazada - y, sin embargo, Europa no estaba dispuesto a dejar que los aviones repostaran. Los EE.UU. entraron una vez más y negociamos que los aviones se les permitiera repostar en las Azores. El gobierno y el pueblo de Israel no olvidará jamás que cuando nuestra propia existencia estaba en juego, sólo un país vino en nuestra ayuda - los Estados Unidos de América.

Israel está cansado de promesas vacías de los líderes europeos. El pueblo judío tiene una larga memoria. Nunca jamás olvidara que nos fallaron en la década de 1940. Ustedes nos fallaron en 1973. Y nos está fallando de nuevo hoy.

Cada Parlamento Europeo que votó a favor de reconocer prematuramente y unilateralmente un Estado palestino está dando a los palestinos exactamente lo que quieren - estadidad sin paz. Por entregarles un estado en bandeja de plata, que son acciones unilaterales gratificantes y la eliminación de cualquier incentivo a los palestinos para negociar o comprometerse o renunciar a la violencia. Usted está enviando el mensaje de que la Autoridad Palestina puede sentarse en un gobierno con los terroristas e incitar a la violencia contra Israel sin pagar ningún precio.

La primera E.U. miembro en reconocer oficialmente un estado palestino fue Suecia. Uno tiene que preguntarse por qué el Gobierno sueco estaba tan ansioso de dar este paso. Cuando se trata de otros conflictos en nuestra región, el Gobierno sueco pide negociaciones directas entre las partes - pero para los palestinos, sorpresa, sorpresa, despliegan la alfombra roja. El Secretario de Estado Söder puede pensar que está aquí para celebrar el llamado reconocimiento histórico de su gobierno, cuando en realidad no es nada más que un error histórico.

El Gobierno sueco puede ser sede de la ceremonia del Premio Nobel, pero no hay nada noble en su campaña política cínica para apaciguar a los árabes con el fin de conseguir un asiento en el Consejo de Seguridad. Naciones en el Consejo de Seguridad deben tener sentido, la sensibilidad y la sensibilidad. Pues bien, el Gobierno sueco ha mostrado ningún sentido, sin sensibilidad y sin sensibilidad. Las tonterías justas.

Israel aprendió por las malas que escuchar a la comunidad internacional puede tener consecuencias devastadoras. En 2005, desmantelamos unilateralmente todos los asentamientos y sacamos a los ciudadanos de la Franja de Gaza. ¿Esto nos llevó más cerca de la paz? De ningún modo. Abrió el camino para que Irán envíe sus gobiernos terroristas para establecer un bastión de terror en nuestra puerta.

Les puedo asegurar que no vamos a cometer el mismo error otra vez. Cuando se trata de nuestra seguridad, no podemos y no dependemos de otros - Israel debe ser capaz de defenderse por sí mismo.

Sr. Presidente,

El Estado de Israel es la tierra de nuestros antepasados - Abraham, Isaac y Jacob. Es la tierra donde Moisés condujo al pueblo judío, donde David construyó su palacio, donde Salomón construyó el Templo judío, y donde Isaías tuvo una visión de la paz eterna.

Durante miles de años, los judíos han vivido continuamente en la tierra de Israel. Hemos soportado el ascenso y la caída de los imperios asirio, babilónico, griego y romano. Y nosotros sobrevivimos a través de miles de años a la persecución, las expulsiones y las cruzadas. El vínculo entre el pueblo judío y la tierra judía es irrompible.

Nada puede cambiar una simple verdad - Israel es nuestro hogar y Jerusalén es nuestra capital eterna.

Al mismo tiempo, reconocemos que Jerusalén tiene un significado especial para otras religiones. Bajo la soberanía de Israel, todas las personas - y voy a repetir que, todas las personas - independientemente de la religión y la nacionalidad pueden visitar lugares santos de la ciudad. Y tenemos la intención de mantenerlo así. Los únicos que tratan de cambiar el status quo en el Monte del Templo son los líderes palestinos.

El Presidente Abbas está diciendo a su pueblo que los judíos están contaminando el Monte del Templo. Ha convocado al odio e instó a los palestinos para que impidan a los judíos visitar el Monte del Templo usando (cita) "todos los medios" necesarios. Estas palabras son tan irresponsables, ya que son inaceptables.

Usted no tiene que ser católico para visitar el Vaticano, usted no tiene que ser judío para visitar el Muro de los Lamentos, pero algunos palestinos le gustarían ver el día en que sólo los musulmanes pueden visitar el Monte del Templo.

Ustedes, la comunidad internacional, están dando una mano a los extremistas y fanáticos. Ustedes, que predican la tolerancia y la libertad religiosa, deberían avergonzarse. Israel nunca permitirá que esto suceda. Nos aseguraremos de que los lugares santos siguen abiertas a todas las personas de todas las religiones de todos los tiempos.

Sr. Presidente,

Nadie quiere la paz más que Israel. Nadie tiene que explicar la importancia de la paz a los padres que han enviado a sus hijos a defender nuestra patria. Nadie sabe las apuestas de éxito o fracaso mejor que nosotros, los israelíes. El pueblo de Israel ha derramado demasiadas lágrimas y enterrado demasiados hijos e hijas.

Estamos listos para la paz, pero no somos ingenuos. La seguridad de Israel es primordial. Sólo un Israel fuerte y seguro puede lograr una paz global.

El mes pasado se dejó claro que Israel tiene necesidades de seguridad inmediatas y urgentes. En las últimas semanas, los terroristas palestinos han disparado y apuñalado a nuestros ciudadanos y dos veces impulsado sus coches contra multitudes de peatones. Hace apenas unos días, los terroristas armados con hachas y una pistola salvajemente atacaron fieles judíos durante la oración de la mañana. Hemos llegado al punto en que los israelíes pueden encontrar un santuario del terrorismo en el santuario de la sinagoga.

Estos ataques no surgen de un vacío. Ellos son el resultado de años de adoctrinamiento y la incitación. Un proverbio judío enseña: "Los instrumentos de la muerte y la vida están en poder de la lengua".

Como judio y como israelí, lo sé sin menor duda que cuando nuestros enemigos dicen que quieren atacarnos, lo dicen en serio.

La carta genocida de Hamas llama a la destrucción de Israel y el asesinato de judíos en todo el mundo. Durante años, Hamas y otros grupos terroristas han enviado atacantes suicidas en nuestras ciudades, lanzado cohetes contra nuestras ciudades, y envió terroristas para secuestrar y asesinar a nuestros ciudadanos.

Y qué decir de la Autoridad Palestina? Está llevando una campaña sistemática de incitación. En las escuelas, los niños se les enseña que "Palestina" se extenderá desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo. En las mezquitas, los líderes religiosos se están extendiendo libelos viciosos acusando judíos de la destrucción de los sitios sagrados musulmanes. En los estadios deportivos, los equipos llevan el nombre de los terroristas. Y en los periódicos, caricaturas instan a los palestinos a cometer ataques terroristas contra israelíes.

La mayoría de los niños del mundo crecen viendo caricaturas de Mickey Mouse, cantando y el bailando. Niños palestinos también crecen viendo Mickey Mouse, pero a los palestinos la televisión nacional, una figura retorcida vestido como Mickey Mouse baila en un cinturón explosivo y canta "Muerte a Estados Unidos y la muerte a los judíos".

Te reto a que se levanta hoy aquí y hacer algo constructivo para un cambio. Públicamente denunciar la violencia, denunciar la incitación, y denunciar la cultura del odio.

La mayoría de la gente cree que en su esencia, el conflicto es una batalla entre judíos y árabes o israelíes y palestinos. Se equivocan. La batalla que estamos presenciando es una batalla entre aquellos que santifican la vida y los que celebran la muerte.

Tras el ataque salvaje en una sinagoga de Jerusalén, estallaron celebraciones en las ciudades y aldeas palestinas. La gente bailaba en la calle y distribuían dulces. Los hombres jóvenes posaron con hachas, altavoces en las mezquitas anunciaban enhorabuena, y los terroristas fueron aclamados como "mártires" y "héroes".

Esta no es la primera vez que vimos a los palestinos celebrar por el asesinato de civiles inocentes. Los vimos alegre después de cada ataque terrorista contra civiles israelíes y que incluso llevó a las calles para celebrar el ataque del 11 de septiembre en el World Trade Center aquí mismo en la ciudad de Nueva York.

Imagine el tipo de estado que esta sociedad produciría. ¿El Oriente Medio realmente necesita otro terror? Algunos miembros de la comunidad internacional están ayudando e incitando su creación.

Sr. Presidente,

Como llegamos a las Naciones Unidas, pasamos las banderas de todos los 193 Estados miembros. Si se toma el tiempo para contar, usted descubrirá que hay 15 banderas con una media luna y 25 banderas con una cruz. Y luego hay una bandera con una estrella de David judía. En medio de todas las naciones del mundo no es un estado - sólo un pequeño estado nación para el pueblo judío.

Y para algunas personas, esto es demasiado.

Al estar frente a ustedes hoy me acuerdo de todos los años en que los judíos pagaron por la ignorancia del mundo y la indiferencia en la sangre. Esos días no son más. Nunca vamos a pedir disculpas por ser un pueblo libre e independiente en nuestro estado soberano. Y nunca vamos a pedir disculpas por la defensa de nosotros mismos.

Para las naciones que siguen permitiendo perjuicio de prevalecer sobre la verdad, digo "Yo acuso". Yo le acuso de hipocresía. Yo te acuso de duplicidad. Yo te acuso de dar legitimidad a los que tratan de destruir nuestro Estado. Yo te acuso de hablar de derecho a la legítima defensa en la teoría de Israel, pero negando en la práctica. Y yo te acuso de exigir concesiones de Israel, pero sin pedir nada a los palestinos.

A la vista de estos delitos, el veredicto es claro. Ustedes no están por la paz y no están para el pueblo palestino. Ustedes son simplemente contra Israel.

Los miembros de la comunidad internacional tienen que tomar una decisión.

Se puede reconocer a Israel como el Estado-nación del pueblo judío, o permitir a los dirigentes palestinos a negar nuestra historia sin consecuencias.

Puede públicamente proclamar que la llamada "demanda de la vuelta" es un non-starter, o puede permitir que esta pretensión de seguir siendo el principal obstáculo para cualquier acuerdo de paz.

Usted puede trabajar para poner fin a la incitación palestina, o estar de pie por el odio y el extremismo para que se arraigue en las generaciones venideras.

Se puede reconocer prematuramente un Estado palestino, o usted puede animar a la Autoridad Palestina para rompa su pacto con Hamas y volver a las negociaciones directas.

La elección es suya. Puede seguir para dirigir a los palestinos fuera de curso o allanar el camino a la paz real y duradera.

Gracias, señor presidente.

Referencia:Embajada de Israel en Panamá
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30 de noviembre de 2014

Café gratis para conductores nocturnos.



En Israel, 1 shekel (USD 0.27) es lo mismo que decir “gratis”. Ahora una nueva ley que entra en vigencia la próxima semana, ofrecerá a conductores durante la noche, café por un shekel. Esto será válido en gasolineras interurbanas y durante la noche para animar a los conductores a despabilarse y conducir de forma más segura.

Los datos indican que el invierno pasado en Israel 614 personas resultaron heridas en accidentes de tráfico en la noche.

El 18% de las muertes en accidentes de tráfico se producen por la noche y el 17% de todos los accidentes de tráfico se producen por la noche, a pesar del hecho de que hay menos vehículos en las carreteras.

Junto con el café, los conductores recibirán material de la Autoridad Nacional de Seguridad Vial en el tema de la conducción adecuada durante la noche.

Si hasta ahora hemos pagado en las tiendas de las gasolineras entre diez y 12 shekels por una taza de capuchino, la semana que viene vamos a poder comprar dicho brebaje por un shekel.

La operación “café gratis” estará en vigor todas las noches en las estaciones de servicio interurbanas, durante los meses de invierno, entre la medianoche y las seis de la mañana.

La iniciativa fue propuesta por la Viceministro de Transporte, Tzipi Hotovely, y la meta es la de ofrecer más seguridad en las rutas por supuesto: las tazas de café baratas tratarán de proporcionar a los conductores un alto en las carreteras interurbanas.



“Con base en estudios de seguridad realizados en Israel, la fatiga y la falta de conciencia son las principales razones de las víctimas mortales en accidentes de tráfico en la noche. Por lo que creo que el café es la respuesta correcta a este tipo de accidentes. Este es un servicio público que también ofrece una solución adecuada para combatir los accidentes de tráfico en la noche “, agregó.

Referencia:Latam Israel
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Tel Aviv es la ciudad más inteligente del mundo.



El premio de la Expo Smart City, en el marco de la Conferencia Mundial de ciudades inteligentes, celebrada en Barcelona estos días, se lo llevo la ciudad de Tel Aviv que ganó el título de por capacidades tales como conexión Wi-Fi en toda la ciudad, herramientas basadas en localización, y tecnología en la gestión de trámites.

La Conferencia “Smart Cities” fue fundada hace tres años, y cada año atrae a miles de participantes de todo el mundo y el año pasado ganó Río de Janeiro.

El Congreso Mundial de la Smart City Expo cerró su cuarta edición después de haber registrado su mejor historia con más de 10.500 visitantes, 400 ciudades participantes y 242 expositores. La cumbre internacional sobre ciudades inteligentes se llevará a cabo por quinta vez en noviembre de 2015 en el recinto de Gran Vía de Barcelona.


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La Municipalidad de Tel Aviv ha puesto un pabellón que muestra el proyecto de tecnologías digitales disponibles, junto con sus empresas asociadas varias empresas líderes.

El compromiso de la autoridad municipal de Tel Aviv hacia un modelo nuevo y más directo de relacionarse con sus ciudadanos, que aprovecha el potencial de las tecnologías digitales y de geolocalización gracias a la implementación masiva de la tecnología Wi-Fi de la ciudad ganó el reconocimiento como Mejor ciudad del mundo en ciudades inteligentes.

El jurado elogió en particular la puesta en marcha del modelo de Digitel, una plataforma para la transformación de la ciudad israelí en un punto de referencia inteligente y pionera en nuevos modelos de participación del público en esos aspectos clave como el desarrollo urbano y el presupuesto participativo.



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Tel Aviv mostró el proyecto Municipio Digital, que incluye entre otros la nueva tarjeta de residente, que actualmente utilizan más de 90 mil habitantes. Esta tarjeta permite a cada residente recibir servicios e información por e-mail, SMS y sitio web personal adaptado especialmente para él de acuardo a su lugar de residencia, intereses, estado civil etc.



Además, el proyecto “wifi global” abarca aplicación móvil, conexión Wi-Fi gratuita en toda la ciudad, un sistema de información geográfica (SIG) concurso de desarrollo de aplicaciones basadas en bases de datos abiertas, registro en línea etc.


Referencia:Latam Israel
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La visión futurista del inventor del teléfono celular





Martin Cooper, inventor del teléfono celular,
en un evento en junio de 2011. Associated Press
Cuando Martin Cooper hizo una demostración del primer teléfono celular en 1973, el entonces ingeniero de Motorola Inc. tuvo que sostener en su oído un aparato del tamaño de un ladrillo.

En los años siguientes, a medida que ganó un papel estelar en la vida moderna, el dispositivo se achicó. Ahora, sin embargo, el celular vuelve a ganar tamaño, una tendencia ilustrada por el iPhone 6 Plus de Apple y modelos rivales de Samsung Electronics Inc.

Cooper, de 85 años, dirigió los esfuerzos pioneros de Motorola en teléfonos celulares, y luego cofundó una empresa para desarrollar móviles para ancianos. En su opinión, los últimos dispositivos ilustran todo lo que está mal con la industria.

Los teléfonos grandes más recientes fueron diseñados por ingenieros en unas cuantas grandes empresas para complacer a aficionados de la tecnología y la gente que sigue las modas, dijo Cooper. Una persona mayor, señala como ejemplo, entra a una tienda y pide un iPhone 6 porque un amigo tiene uno, no porque el producto realmente se ajuste a sus necesidades.

“La gente que se beneficiará de los teléfonos grandes son personas con problemas de vista o porque tienen aplicaciones que necesitan una pantalla grande”, dijo Cooper. Otros descubrirán que los teléfonos no entran en sus bolsillos y no se encajan bien con el propósito original de la telefonía. “Se ven ridículos cuando los pones en el oído”, añadió.

Cooper, que comparte una oficina cerca de San Diego con su esposa, Arlene Harris, dice que compra un teléfono inteligente nuevo aproximadamente cada seis meses y que ha adquirido muchos de los aparatos de informática de vestir que han entrado al mercado. Está ansioso por ver innovaciones de más diseñadores que rompan con la ortodoxia de los smartphones de hoy en día. También le gustaría ver que emulen la audacia de Steve Jobs, pero no lo que considera la actitud arrogante de Apple de “yo decido por ti”.

“Pensar que un teléfono era la solución para todos es simplemente equivocado”, dice. “La industria tiene que madurar, y sencillamente eso aún no ha pasado todavía”.

Lo que se necesita, dice Cooper, es más competencia entre los fabricantes de celulares, menos control por parte de los operadores, más énfasis en facilitar el uso y más opciones para atender necesidades individuales, que varían ampliamente entre personas. Y antropólogos, no ingenieros, deberían estar a cargo de la evolución del producto.

El ingeniero sostiene que los usuarios de hoy en día están obligados a adaptarse a un conjunto desconcertante de convenciones sobre el smartphone, incluyendo miles de aplicaciones cuyas funciones y beneficios se descubren al azar.

Por el contrario, señala, el teléfono ideal empezaría por preguntarle al usuario qué necesita. “Luego, se autoprogramaría, escucharía tus hábitos y se ajustaría a medida que lo utilices”, dice Cooper.

Pero eso es solo el principio de su visión a largo plazo, donde el teléfono inteligente como lo conocemos ahora sería desensamblado en sensores, monitores y otra tecnología repartida por el cuerpo humano. En este escenario, el teléfono actuaría más como un servidor que permanece en el bolsillo o bolso, una especie de puerto para coordinar la comunicación e interacción entre los dispositivos que se llevan en el cuerpo.

Los usuarios ya no tendrían que tocar sus pantallas constantemente, dice Cooper, porque un software más inteligente anticiparía sus necesidades, y otros aportes, como gestos o movimientos del ojo, serán más comunes. Nadie sacaría un teléfono para hacer una llamada, dice. Los nuevos audífonos serían lo suficientemente pequeños y estilizados para ser usados constantemente.

“Tenemos la computadora poderosa que puede ayudarnos a pensar y a recordar, y la única manera de darle órdenes es tocando cosas”, dice Cooper. “¡Es absurdo!”.

Con algunas tecnologías presentes todo el tiempo, y quizás hasta implantadas en el cuerpo, usuarios muy jóvenes ganarán capacidad intelectual mejorada, predice Cooper. Sus cerebros crecerán más rápido y más que los cerebros de aquellos que carecen de tecnología.

“Soy un fan de la ciencia ficción”, añade. “Toda la ciencia ficción termina siendo una realidad”.

Referencia:WSJ
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